Columnas

Bien de familia

Octubre ingresa en la recta final. El atardecer de Colegiales parece una postal impregnada de humedad. Los días lluviosos predominan en una semana en la que se sigue hablando de un Covid que no afloja, un dólar que no cede y más problemas que aquejan sin tregua a nuestra vapuleada sociedad. Mejor que sumergirme en el imaginario contenedor donde se acumulan las noticias del día, vuelvo a depositar mi atención en aquel documento en formato PDF descubierto unas semanas atrás gracias a mi tío Ito, que sintetiza parte del árbol genealógico de mi familia.

A simple vista, son solo nombres, apellidos y fechas. Pero, leyendo entre líneas y buscando información extra, es posible conseguir una verdadera usina de información. Vuelvo a mirar el título. Dice, en inglés, “Descendants of Nathan Wildau”. A Nathan lo identifican con la Generación 1, y el documento llega hasta la Generación 6, que sería mi propia generación, aunque yo no estoy en la lista, ni tampoco la gran mayoría de mis primos hermanos y segundos.

El documento es excelente, pero no está completo. Ni siquiera en la Generación 5 —la de mi padre— o en la 4 lo está. Faltan muchos datos, tanto de personas como de fechas de nacimiento y fallecimiento. Una idea se me ha cruzado por la mente hace un tiempo y continúa alojada allí: ¿Y si trato de completarlo yo? ¿Y si comienzo a recabar mayor cantidad de información, persiguiendo ese objetivo? Mi idea tiene las características de un atractivo proyecto. Pero, por ahora, trato de concentrarme en el escrito, con la meta de seguir sacándole el mayor jugo posible.

Vuelvo a Nathan, el primero de los Wildau que brinda el PDF. Nació en 1798 y falleció el 17 de marzo de 1870. Sobre su nacimiento y defunción no hay más datos que estos. También dice que fue maestro (“Was a teacher”) y que estuvo casado en dos oportunidades. Su primer matrimonio lo tuvo con Julie Steinberg. Ella nació en 1810 —no aclara la fecha— y murió el 11 de febrero de 1840, con 29 o 30 años. Producto de esta unión nacieron dos hijos: Isaac, el 27 de marzo de 1837, y Julie, el 4 de febrero de 1840. Es decir que su madre, que tenía el mismo nombre, murió siete días después de dar a luz. Su hija murió el 16 de enero de 1843, cuando aún no había cumplido los tres años. No hay datos acerca de lo sucedido con ellas. Lo fácilmente deducible es que una profunda tristeza habría llamado a la puerta de aquel hogar.

Nathan se casó por segunda vez con Lenschen Ruelmeyer y tuvo tres hijos más: Fanny, en 1841; Marcus, en 1845; y Nephtalí, en 1848. Todos nacieron en esta población alemana: Schmechten, Höxter, Nordrhein-Westfalen, lo que equivale, en español, a la localidad de Schmechten, en Höxter, distrito del estado de Renania del Norte-Westfalia, a su vez, uno de los 16 estados de la Alemania unificada actual.

Nephtalí —el quinto de los cinco hijos de Nathan— es el que marca la línea de descendencia de nuestra rama familiar. Nephtalí es el padre de Oskar, quien, asimismo, es el abuelo de mi padre.

Procuro saber más sobre Schmechten. Entro a Internet y me sorprendo al comprobar que es un pueblo de características rurales muy pequeño. De acuerdo con cifras bastante actualizadas —2015—, cuenta con solo 215 habitantes, distribuidos en una superficie de 6,77 kilómetros cuadrados, lo que significa una densidad de población aproximada de 32 habitantes por kilómetro cuadrado. Se encuentra a 382,7 km al este de Berlín, la capital de Alemania. De las grandes ciudades del país, una de las más cercanas es Dortmund, que está 130,9 km al oeste. En cuanto a países, Holanda es el más cercano a Schmechten. La ciudad de Eindhoven se halla a 283 km al oeste.

Sigo sorprendiéndome cuando busco desentrañar cuál era la realidad política de la Alemania de aquellos tiempos. Me encuentro con un período signado por la inestabilidad. Al momento de nacer Nathan, en 1798, predominaban las divisiones y dos grandes potencias, la monarquía de los Habsburgo y el Reino de Prusia, eran preponderantes dentro del denominado Sacro Imperio Romano Germánico. En 1806, el Imperio es invadido y disuelto a raíz de las Guerras Napoleónicas. En 1815, Napoleón es derrocado en Waterloo y los estados alemanes quedan reunidos en la Confederación Germánica, cuya presidencia correspondió al Imperio austríaco.

Los hijos de Nathan nacieron en momentos de agitación. Nephtalí vio la luz justamente en el año de una revolución, 1848, mediante la cual se pretendía unificar los pueblos germánicos y convertir al país en un gran Estado nacional que prescindiera de las monarquías. La iniciativa fracasa. En 1866 hay otra guerra: Prusia contra el Imperio austríaco. Ganan los prusianos y se quedan con la hegemonía sobre la Confederación Germánica. En 1871, finalmente, surge Alemania como nación, bajo el liderazgo del canciller Otto von Bismarck. Es aquí donde comienza una época de gran desarrollo y crecimiento —en Schmechten, circa 1880, nace Oskar, mi bisabuelo—, aunque las luchas internas terminan con Bismarck, quien deja el cargo en 1890. El país ingresa en un período de decadencia y, en 1914, se desata la Primera Guerra Mundial.

Así resumido, podría sonar sencillo. Pero son demasiados nombres, demasiados acontecimientos. ¡Y lo que falta! Quizás se podría obviar, pero no es recomendable reconstruir esta historia familiar dejando de lado tan tremendo contexto. Si lo resumido hasta aquí ha sido turbulento, lo que se avecina en materia de guerras, odio y violencia, lamentablemente, es triste, doloroso y exige más adjetivos de los que me cuesta encontrar. Pero, lo queramos o no, es la historia. Nuestra historia.

Pablo Wildau

Deja un comentario