Además de Ellen Wildau –quien llegó junto con su madre Ida y su abuela materna Zerline-, otras dos integrantes de la familia recalaron en los Estados Unidos después de haber escapado de la Alemania nazi. Se trata de las hermanas Marianne e Hildegard Wildau, ambas, primas hermanas de Ellen. Mientras esta era hija de Wilhelm Wildau, las dos mujeres mencionadas en primera instancia lo eran de Arthur Wildau, el hermano de Wilhelm. A su vez, ellos eran dos de los ocho hijos que tuvo Isaak Wildau. Todos vivieron en la ciudad alemana de Mainz. Isaak, nacido en 1837 en Schmechten, había llegado en su juventud a Mainz, donde se casó con Eva Boesmann y formó una numerosa familia.
Arthur, se casó con Selma Lowenthal y tuvieron a Hildegard y Marianne, nacidas en 1914 y 1921 respectivamente. Cuando la situación se puso muy difícil para los judíos, Marianne logró irse hacia Gran Bretaña. Pude confirmar este dato investigando en las páginas especializadas en genealogía, que aportan importante documentación, entre otras cosas, sobre viajes hechos desde diversos puntos de Europa por miles y miles de personas, sobre todo, en las primeras décadas del siglo 20.
Así conseguí saber que Marianne primero, y luego su hermana mayor Hildegard, estuvieron en Surrey, Inglaterra, para marcharse tiempo más tarde, a Estados Unidos. No así sus padres, Arthur y Selma, que se quedaron en Alemania y fueron deportados a un campo de concentración polaco, Piaski, en 1942. Nunca más hubo noticias sobre ellos.
Para entender cómo Marianne Wildau logró salir de su país natal, hay que distinguir dos etapas: primero tuvo que escapar del régimen nazi y llegar a una nación que la recibiera; después tuvo que conseguir autorización para permanecer allí y, finalmente, emigrar a Estados Unidos. Cuando los nazis llegaron al poder en 1933, comenzaron a excluir progresivamente a los judíos de la vida económica y social, a quitarles derechos y a perseguirlos. La situación empeoró con el paso de los años.
En 1939, cuando tenía 18 años, Marianne logró abandonar Alemania y llegar a Inglaterra. Para hacerlo tuvo que contar con una vía de entrada aceptada por las autoridades británicas. Sin embargo, los documentos localizados hasta ahora no permiten afirmar con certeza quién organizó su viaje, si tuvo familiares o conocidos que la ayudaron, ni qué permiso concreto utilizó para ingresar. Lo que sí se sabe es que llegó como refugiada alemana. En aquella época, huir no significaba simplemente comprar un pasaje: había que conseguir documentos de viaje, autorización para entrar en otro país y, en muchos casos, algún contacto o lugar donde alojarse.
Una de las vías que utilizó Gran Bretaña para recibir a mujeres judías que huían de Alemania era otorgarles permisos de entrada para trabajar como empleadas domésticas. A cambio de dejarlas ingresar, las autoridades esperaban que trabajaran en casas particulares, por ejemplo, en tareas de limpieza, cocina o cuidado de niños. Cerca de 20.000 mujeres procedentes de Alemania, Austria y Checoslovaquia llegaron a Gran Bretaña antes de la guerra mediante este tipo de permisos.
En un expediente de Marianne hallado en la página Myheritage, figura precisamente la ocupación de empleada doméstica. Esto hace que esa vía migratoria sea una posibilidad concreta y razonable en su caso, aunque todavía no se halló el documento que demuestre que ella ingresó específicamente con ese tipo de permiso.
En septiembre de 1939 comenzó la guerra entre Gran Bretaña y Alemania. Desde entonces, las autoridades británicas trataron a los ciudadanos alemanes que vivían en el Reino Unido como posibles enemy aliens, expresión que significa “extranjeros enemigos”. Esto no quería decir que todos apoyaran a Hitler. Significaba que tenían la nacionalidad de un país con el que Gran Bretaña estaba en guerra. Por eso debían registrarse y pasar por controles para determinar si representaban un riesgo para la seguridad británica.
En esos procedimientos se evaluaba a las personas y se decidía si podían seguir libres, si debían soportar ciertas restricciones o si correspondía internarlas. Los refugiados judíos que habían escapado del nazismo también quedaron sometidos a estas medidas.
Eso explica el expediente de Marianne. La expresión Female Enemy Alien—Exemption from Internment—Refugee indica que las autoridades la examinaron como extranjera alemana y refugiada, en relación con la posibilidad de eximirla del internamiento.
En su caso, el expediente registra una evaluación relacionada con la persecución racial y una posterior anotación de liberación. Es decir que Marianne había escapado de la persecución nazi, pero en Inglaterra tuvo que demostrar que no constituía una amenaza para el país que la había recibido.
Ya en Inglaterra, Marianne pudo continuar su emigración. Los registros indican que salió de Glasgow, Escocia, el 19 de octubre de 1940 y llegó a Nueva York el 28 de octubre. Para entrar en Estados Unidos también necesitaba cumplir con las normas migratorias. Sin embargo, tampoco se logró identificar el expediente que permita saber quién la patrocinó, qué visado obtuvo o qué persona la esperaba al llegar.
Gracias al árbol familiar reconstruido por Ellen Meyer, me enteré de más detalles de su vida en Estados Unidos: Marianne se casó con Morris Maxwell Nemchek y tuvieron una hija, Sandra Nemchek, nacida en Nueva York en 1947. Sandra falleció en 1984. Tenía sólo 37 años. De su matrimonio con George Feder, nacieron Kelly y Christopher. Luego, el árbol genealógico se ramifica aún más. Pero para poner un mojón en este momento de la historia, cabe mencionar que Kelly y Christopher Feder, pertenecen a la generación número 6 a partir de Nathan Wildau, que nació en 1798.
Por su parte, la hermana mayor de Marianne, Hildegard, en 1947 y previo paso por la localidad inglesa de Surrey, también arribó a Nueva York, quizás, gracias al patrocinio de la propia Marianna, quien ya se encontraba en la ciudad. Cómo consiguió Hildegard dejar Alemania, es aún una incógnita. Lo concreto es que se casó con Heinz Schreiber y tuvieron un hijo, Michael, nacido en 1953, y perteneciente a la generación número 5. Al momento de escribir estas líneas, no había logrado averiguar si Michael tuvo descendencia.
Pablo Wildau