Comienza el miércoles 27 de enero mientras escribo estas líneas. Entro a Internet y, efectivamente, en diversos portales se hace referencia a la noticia: al cumplirse el 76.º aniversario de la liberación de Auschwitz, en el mundo tiene lugar el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto. Esta es su extensa denominación oficial. Sin embargo, el término “Holocausto” proviene del griego y originalmente hacía referencia a un sacrificio ofrecido mediante el fuego, una connotación que llevó a que, especialmente en ámbitos judíos, se prefiriera utilizar el término hebreo Shoá para referirse al exterminio sistemático de los judíos europeos durante el nazismo.
¿Qué sucedía en aquel invierno de 1945? Con Alemania a punto de caer, las tropas soviéticas penetraban en los territorios ocupados por los nazis y liberaban a los cautivos que aún permanecían con vida en el complejo de Auschwitz. Poco más de siete mil prisioneros, en pésimas condiciones sanitarias y al borde de la muerte, recuperaron su libertad. Entre 1940 y 1945, aproximadamente 1,3 millones de personas fueron deportadas a Auschwitz; de ellas, alrededor de 1,1 millones fueron asesinadas. Cerca de un millón de las víctimas eran judíos. También fueron asesinados allí polacos, romaníes, prisioneros de guerra soviéticos y personas pertenecientes a otros grupos perseguidos por el régimen nazi.
Pero esto no fue todo. El asesinato sistemático de los judíos europeos no se limitó a Auschwitz: se estima que aproximadamente seis millones de judíos fueron asesinados durante el Holocausto.
Repaso nuevamente la lista histórica de los Wildau y los datos de los documentos oficiales alusivos a sus decesos. De acuerdo con ellos, a este campo de exterminio fueron deportados cuatro familiares. El 30 de agosto de 1942, a sus 29 años, fue trasladado a Auschwitz Erich Wildau. Era hijo de Salomon Wildau, un hermano de mi bisabuelo Oskar, y de Zelma Bierhoff. Un mes después, el mismo destino tuvo su esposa, Eva Bernstein, de 33 años. Este matrimonio no habría tenido hijos.
El 6 de octubre de 1944 fue el turno de otro matrimonio. Ambos fueron deportados el mismo día. La pareja estaba conformada por Hugo Wildau, hijo de Nephtalí Wildau y Dorette Herzberg, de 58 años, y Hertha Rose, de 55 años. Hugo también era hermano de mi bisabuelo y tío de Erich, quien había sido trasladado dos años antes al mismo centro de tortura y muerte.
El modus operandi de los genocidas contemplaba diferentes formas de aniquilación: las víctimas terminaban sus días en cámaras de gas, por inanición, por enfermedades y agotamiento derivados de las inhumanas condiciones en las que vivían, o asesinadas a tiros, entre otros métodos. Además, hubo un intento de levantamiento que fue sofocado por los nazis. Ocurrió el 7 de octubre de 1944, justo un día después del traslado de Hugo y Hertha. Los protagonistas fueron prisioneros judíos del Sonderkommando, encargados de trabajar en los crematorios. Lograron incendiar uno de ellos y algunos intentaron escapar, pero la rebelión fue sofocada y alrededor de 250 de los participantes murieron durante los combates o fueron asesinados posteriormente. Cuando esto sucedió, faltaban poco más de tres meses para que Auschwitz fuera liberado por las tropas soviéticas.
Desde luego, Auschwitz no fue el único campo de concentración o exterminio. El sistema creado por el nazismo y sus aliados comprendió más de 44.000 campos y otros lugares de encarcelamiento, incluidos guetos, utilizados para distintos fines: detención, trabajo forzado, persecución y asesinato masivo. Por eso, la cifra original de 25.000 puede resultar insuficiente si se pretende abarcar la totalidad de estos sitios.
A los siguientes guetos y campos, los genocidas trasladaron también a estos familiares:
-Gueto de Zamość, Polonia: Karoline Wildau, hermana de Hugo, y su marido Hermann Neugarten. Fueron llevados allí en 1942, cuando ambos tenían poco más de 50 años. No habrían tenido hijos.
-Gueto de Riga, Letonia: Albert Wildau, también hermano de Hugo y Karoline, y su esposa Johanna Rosenthal, de 55 y 49 años respectivamente, fueron trasladados en 1941, junto con seis de sus siete hijos, quienes tenían entre 5 y 16 años. Aquí hay una historia escalofriante que merece ser contada aparte: Hans, el mayor de los siete hermanos, logró partir hacia Inglaterra poco antes de la deportación. Vivió hasta sus 93 años en Escocia. El destino de los demás integrantes de la familia queda vinculado a la tragedia sufrida por los judíos deportados a Riga, donde miles fueron asesinados durante la ocupación nazi.
-Campo de concentración de Majdanek, Polonia: los mellizos Hugo y Kurt Wildau, de 19 años, hijos de Salomon Wildau y su segunda esposa, Klara Salm; y Walther Wildau, hijo del mismo matrimonio y hermano mayor de los mellizos, que tenía 20 años. Los tres fueron deportados en 1942.
Hay más parientes, pero elegí relatar lo vivido por los de la línea de descendencia de Nephtalí Wildau. Mis bisabuelos maternos, por ejemplo, de apellido Rosen y Steinitz, no salieron de Alemania antes de la Segunda Guerra Mundial y sus hijos, que sí escaparon, no supieron más nada de ellos.
En 1945, el avance de las tropas aliadas terminó quebrando la resistencia de las potencias del Eje. Alemania se rindió en mayo y, meses después, Japón hizo lo propio, poniendo fin a la Segunda Guerra Mundial. En ese marco, la liberación de Auschwitz, producida aquel 27 de enero, se convirtió en un hito de la historia del planeta y en una fecha internacional de memoria de las víctimas del Holocausto.
Pablo Wildau
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