Una enorme manzana, alberga a un inmenso edificio. El predio en cuestión es el delimitado por la Avenida Álvarez Thomas, Concepción Arenal, la Avenida Córdoba y Santos Dumont. El plano oficial indica que por estar de la mano derecha de Álvarez Thomas –en sentido del tránsito vehicular- pertenece a Chacarita, aunque en la práctica, se la relaciona tanto con este barrio como con Colegiales. No sería nada extraño, tampoco, que alguien lo vincule a Palermo, barrio del que lo separa apenas una cuadra. El edificio lleva el nombre de La Algodonera, por una razón muy específica: allí funcionó una gigantesca industria de nombre Manufactura Algodonera Argentina S.A. Al ser desactivada, su estructura se reformó: en la actualidad, en el mismo predio se levanta un complejo de viviendas y oficinas, esto, compartido con una sucursal del supermercado Plaza Vea, que tiene acceso por Avenida Córdoba.
La Algodonera es capaz de generar contenido para varias páginas. Si hasta podría escribirse un libro completo si se quisiera. Su pasado es riquísimo en información y datos anecdóticos (¿cómo obviar los sucesivos incendios que sufrieron sus instalaciones?), así como su presente, también amerita que se haga hincapié en lo que representa como obra arquitectónica. En esta primera entrega, se resume la arista histórica, abordada por especialistas.
“La Algodonera, en realidad Manufactura Algodonera Argentina S.A., nace al interrumpirse el caudal de materiales textiles de Europa, luego de la Primera Guerra Mundial. La necesidad de telas era muy importante, y en esos tiempos de los años 20, surgen en un marco de industrias de sustitución de importaciones, las empresas Grafa, Alpargatas y La Algodonera, como se la conoció popularmente”, analiza el sitio museorefineria.blogspot.com.
Después de décadas marcadas por vaivenes, aunque en un contexto de bonanza, el declive se volvió visible en tiempos sencillos de identificar. El relato prosigue así: “Los años 70 se vieron teñidos por la constante movilización obrera, sin embargo, la producción no decayó fundamentalmente. Las fábricas abren tiendas en las ciudades para vender su producción en forma minorista. Luego de varios años de suministrar telas de algodón al mercado nacional, la llegada del régimen militar de 1976 abrió la importación de textiles abruptamente y a bajos costos. Un proceso de des industrialización estaba en marcha. La industria brasileña y china, sobre todo inundaron el mercado de telas baratas y en general de calidad similar a la argentina. La Algodonera, ESTEXA, Sudamtex, Grafa, vieron tambalear su economía. La Algodonera fue una de las primeras en sucumbir. En la década del 80 ESTEXA fue transferida al grupo Salgado, que procedió a su vaciamiento y posterior reventa. Todo un sistema productivo, subsidiario al principal se desarticuló, y barrios enteros de Buenos Aires, que producían para las grandes fábricas, desaparecieron. Durante años, talleres domésticos trataban de surtir un mercado mutilado, haciendo pequeños stocks fabricados por experimentados operarios, expulsados de las viejas tejedurías”.
En la década del 90 la empresa experimentó un efímero repunte. Sin embargo, el final se precipitó: “La Algodonera resurgió débilmente en los años 90, y en la última etapa producía hilados y estopa con las escasas y anticuadas máquinas aún en funcionamiento precario. Multitud de juicios laborales poblaban los juzgados que, lentamente fueron adjudicando a los obreros sus indemnizaciones. Cuando fue posible, claro, ya que al empresa estaba en quiebra. Ya liquidada La Algodonera, fue sucesivamente estacionamiento, depósito, taller de equipamiento de vehículos, taller mecánico y hasta bar, habiéndose dividido la planta en varios sectores para facilitar su alquiler de forma fraccionada. Circularon rumores en el barrio diciendo que se iba a Demler, para convertir la manzana en un barrio de viviendas. En 2005, gran parte de la antigua y orgullosa chimenea se derrumbó en una tormenta, quedando en un estado inestable y ruinoso. Todo un símbolo de la vieja industria nacional”.
El resumen culmina haciendo mención a los rumores de que la manzana se convertiría en “un barrio de viviendas”. Y efectivamente, algo muy parecido, fue lo que ocurrió.
Foto: el edificio en el año 2000, cuando se estaba reformando su estructura para hacer viviendas (mapa.buenosaires.gob.ar).
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