Hoy, 4 de agosto, se cumple un nuevo aniversario del fallecimiento de Juan Sebastián Elcano, el marino español que pasó a la historia por haber completado la primera circunnavegación del planeta. Aunque vivió hace cinco siglos y desarrolló su carrera en escenarios muy alejados de la Argentina, su apellido forma parte de la vida cotidiana de miles de vecinos de CABA, a través de la avenida Elcano, una de las arterias más características de Colegiales.
Su recorrido comienza en la calle José Hernández, dentro del barrio de Belgrano, donde conserva inicialmente el formato de una calle común. Sin embargo, tras atravesar el puente del Ferrocarril Mitre, a la altura de Crámer, ingresa en Colegiales y se transforma en una avenida de mayor ancho, característica que mantiene durante buena parte de su trayecto.
Al llegar al conocido cruce de las “ocho esquinas”, donde confluyen Forest, Álvarez Thomas, Virrey Arredondo y la propia Elcano, deja atrás Colegiales y continúa marcando el límite entre Chacarita y Villa Ortúzar. Más adelante, después de cruzar las vías del Ferrocarril Urquiza, bordea el Cementerio de la Chacarita ya íntegramente dentro de ese barrio. Finalmente atraviesa un breve sector de La Paternal antes de concluir en Punta Arenas, donde vuelve a adoptar la fisonomía de una calle convencional. En total, su recorrido abarca unas 24 cuadras.
Una expedición histórica
Juan Sebastián Elcano nació en la localidad vasca de Guetaria, en Guipúzcoa, hacia 1476, aunque la fecha exacta de su nacimiento continúa siendo motivo de debate entre los historiadores. La mayor parte de la información sobre su vida fue reconstruida a partir de la investigación publicada por el sitio especializado biografiasyvidas.com, complementada con distintas referencias históricas sobre la llamada Era de los Descubrimientos.
Antes de alcanzar notoriedad internacional, desarrolló una extensa experiencia como marino. Participó en campañas militares españolas y navegó durante años por distintas rutas comerciales del Atlántico y del Mediterráneo, adquiriendo sólidos conocimientos náuticos que más tarde resultarían decisivos.
En 1518 conoció en Sevilla al navegante portugués Fernando de Magallanes, quien preparaba una expedición financiada por la Corona española con el objetivo de encontrar una nueva ruta hacia las Islas Molucas navegando hacia occidente. Elcano decidió sumarse a aquella empresa, que partiría desde Sanlúcar de Barrameda en septiembre de 1519.
La expedición exploró las costas de América del Sur y descubrió el paso natural que comunica los océanos Atlántico y Pacífico, conocido desde entonces como estrecho de Magallanes. Durante esa etapa del viaje, Elcano atravesó momentos difíciles, incluyendo conflictos internos entre los oficiales e incluso un motín del que logró sobrevivir.
La primera vuelta al mundo
La travesía continuó por el océano Pacífico hasta llegar a las islas Filipinas. Allí, en 1521, Fernando de Magallanes murió durante un enfrentamiento con pobladores de la isla de Mactán. Tras una serie de cambios en el mando de la expedición, Juan Sebastián Elcano quedó al frente de la nao Victoria, la única embarcación que finalmente lograría regresar a España.
Luego de alcanzar las Molucas y cargar un valioso cargamento de especias, tomó la decisión de regresar por la ruta del océano Índico y rodear África, evitando en lo posible los puertos controlados por Portugal. La navegación estuvo marcada por la escasez de alimentos, enfermedades y el permanente riesgo de ser capturados.
Finalmente, en septiembre de 1522, la nao Victoria arribó nuevamente a Sanlúcar de Barrameda con apenas 18 sobrevivientes de los 265 hombres que habían iniciado la expedición tres años antes. Aquella travesía demostró en la práctica la posibilidad de circunnavegar el planeta y confirmó definitivamente la esfericidad de la Tierra, además de aportar valiosa información geográfica y comercial.
El reconocimiento recibido por Elcano fue menor al esperado, aunque su nombre quedó asociado para siempre a una de las mayores proezas de la historia de la navegación.
Tres años después volvió a embarcarse en una nueva expedición rumbo a las Molucas, esta vez integrada a la flota comandada por García Jofre de Loaisa. Sin embargo, el viaje terminó en fracaso. Tanto Loaisa como Elcano fallecieron durante la travesía por el océano Pacífico. El navegante murió el 4 de agosto de 1526, probablemente a causa del escorbuto, aunque algunas versiones históricas también atribuyen su deceso a una grave intoxicación.
Cinco siglos más tarde, la avenida Elcano sigue siendo una referencia ineludible para los vecinos de Colegiales. Su nombre recuerda a un marino que protagonizó una de las expediciones más trascendentes de la historia universal y cuya hazaña modificó el conocimiento que la humanidad tenía del mundo.
Foto: Elcano entre Álvarez Thomas y Delgado, durante un tiempo en que estuvo inhabilitada por obras al tránsito vehicular.