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Escenas de la vida colegialense

Caminar por Colegiales me trae esa mezcla de calma y nostalgia. Será porque nací acá, porque cada esquina cuenta una historia, o porque a pesar de los cambios, el barrio todavía conserva algo de su alma original. Cada tanto salgo a recorrerlo sin rumbo fijo, solo para ver qué hay de nuevo y qué sigue en pie. En estos días, vi varias cosas que me llamaron la atención.

Uno de esos recorridos me llevó al entorno del Parque Ferroviario Colegiales. Entre los yuyos y las vías aparece uno de los tantos vagones abandonados que todavía permanecen en la zona. Vecinos realizaron reclamos para que sean retirados del predio, mientras que, unos metros más atrás, la escena cambia por completo: un tren detenido en la estación recuerda que el lugar sigue siendo un punto activo del mapa ferroviario.

En la Estación Colegiales se observa justamente uno de esos movimientos inusuales. Desde hace algunas semanas, por obras en Estación Retiro, los servicios de larga distancia que viajan a Rosario parten desde aquí. Así, un barrio acostumbrado al trajín cotidiano de trenes metropolitanos se convirtió también en punto de salida para viajes interurbanos.

Muy cerca de allí, sobre Lacroze entre las vías del Mitre y Amenábar, el paisaje comercial también muestra transformaciones. Hace meses bajó la persiana un supermercado chino junto a varios locales de la cuadra. Días atrás apareció un cartel que anuncia la construcción de un edificio en el terreno. Sin embargo, en lo alto todavía resiste la vieja marquesina vertical del bar que funcionó antes que el súper, como un vestigio de otra etapa del barrio.

El espacio público suma, al mismo tiempo, señales de presencia estatal. Volvieron a instalar el puesto de vigilancia policial en el parque: tras varios meses sin la garita, reapareció debajo del puente peatonal de Zabala, a pocos metros del centro sanitario que se encuentra en plena construcción.

Ese proyecto sanitario forma parte de una iniciativa más amplia. En la Comuna 13 avanza la creación de un nuevo centro de salud municipal. Un antiguo galpón del parque comenzó a ser reacondicionado para convertirse en la sede del CeSAC Nº51. Según lo previsto, las obras finalizarían en julio.

Las caminatas también revelan intervenciones más pequeñas pero igualmente visibles. En Delgado, entre Palpa y Céspedes, la cuadra continúa cerrada al tránsito mientras avanzan los trabajos de renovación del adoquinado, que desde hace semanas modifican la circulación habitual.

En otros puntos del barrio, los cambios son más drásticos. En la esquina de Virrey Loreto y Conesa, tapiaron y comenzaron a demoler una antigua casona que llevaba tiempo desocupada. El edificio había tenido otros usos en el pasado: allí funcionó una productora antes de quedar vacío.

Foto: el puesto policial del Parque Ferroviario.