Caminar por Colegiales me trae esa mezcla de calma y nostalgia. Será porque nací acá, porque cada esquina cuenta una historia, o porque a pesar de los cambios, el barrio todavía conserva algo de su alma original. Cada tanto salgo a recorrerlo sin rumbo fijo, solo para ver qué hay de nuevo y qué sigue en pie. En estos días, vi varias cosas que me llamaron la atención.
Uno de los cambios más visibles tiene que ver con las obras que avanzan en distintos puntos del barrio. En la zona cercana al Mercado de Pulgas, continúan los trabajos para la construcción de una nueva plaza. El movimiento no pasa desapercibido: parte de la calle Martínez, entre Dorrego y Concepción Arenal, permanece cerrada al tránsito. Un vallado amarillo recorre el perímetro, extendiéndose desde la Plaza Clemente hasta el espacio donde se proyecta el nuevo pulmón verde.
A unos 200 metros de allí, otra obra de gran magnitud sigue tomando forma. Sobre la calle Concepción Arenal, entre Freire y Zapiola, una grúa sobresale por encima del cerramiento, señal clara de que continúan los trabajos en el predio donde funcionó el centro de exposiciones El Dorrego. En ese terreno se prevé la construcción de torres junto a un nuevo espacio público.
El crecimiento urbano convive con estructuras que remiten a otra época. En la esquina de Martínez y Concepción Arenal, un conjunto de edificios de larga data ocupa toda la manzana delimitada también por Álvarez Thomas y Santos Dumont. Son torres que siguen siendo parte del paisaje cotidiano y testigos silenciosos de la transformación del barrio.
Pero no todo es avance. También hay espacios que parecen detenidos en el tiempo. Tal es el caso del predio del ex Carrefour, ubicado sobre Virrey Olaguer y Feliú, entre Martínez y Superí. La estructura, de gran tamaño, permanece abandonada desde hace unos tres años, mientras los vecinos siguen esperando definiciones sobre su futuro.
En contraste, hay señales de renovación más pequeñas pero igualmente significativas. En la esquina de Zapiola y Céspedes, un local que hasta hace poco albergaba un comercio de estética se prepara para reabrir sus puertas, esta vez convertido en cafetería. Un cambio que parece acompañar la tendencia que se repite en distintos rincones del barrio.
Las calles de Colegiales también ofrecen escenas inesperadas. Días atrás, en Maure entre Crámer y Conesa, llamó la atención un antiguo camión de bomberos reconvertido en casa rodante. A bordo, una familia proveniente de Río Cuarto, en Córdoba, recorre el continente americano, sumando una postal distinta a la rutina barrial.
Y como ya es costumbre, el barrio vuelve a ser escenario de producciones audiovisuales. Esta semana, en la zona de Delgado y Palpa, se montó un importante operativo de filmación, confirmando una vez más el atractivo de Colegiales como locación.
Foto: el vallado en Martínez y Concepción Arenal.