Gente de Cole

Las caras de San Antonio: historias detrás de una pizzería emblemática

En la esquina de Federico Lacroze y Conde, San Antonio es desde hace décadas parte inseparable del paisaje cotidiano de Colegiales. No se trata solo de una pizzería tradicional, sino de un espacio que funciona como punto de encuentro para vecinos de todas las edades, habitués del cafecito de paso y familias que eligen sentarse a compartir una pizza. Detrás de esa constancia hay historias de vida y de trabajo que sostienen, día a día, la identidad del local.

San Antonio, desde comienzos de la década del 80, supo ganarse un lugar entre las opciones más elegidas por los vecinos del barrio y de zonas cercanas. Su pizza a la piedra es el caballito de batalla del tradicional comercio, aunque el menú se completa con otras variedades y con el infaltable café que muchos parroquianos se acercan a tomar a cualquier hora del día. Sin lujos exagerados, el local se consolidó como uno de los baluartes de Colegiales gracias a la calidad de su mercadería y a un servicio que privilegia el trato cercano.

Al frente de la pizzería desde septiembre de 2001 se encuentra Hernán Farizo, porteño del barrio de Parque Chacabuco, nacido en 1972. Con una amplia trayectoria en el rubro gastronómico, trabajó previamente en restaurantes la zona de “Once” y Puerto Madero, y también en la histórica cantina Don Carlos, que funcionó durante años en Billinghurst y Valentín Gómez. Casado y padre de tres hijos, Farizo conduce San Antonio desde hace más de dos décadas y resume su filosofía de trabajo con una idea sencilla: “Sinceramente, acá no hay grandes secretos. Una cordial atención y que la comida sea rica son las claves. No va más allá de eso”, le comentó a este medio. “No podemos quejarnos –agregó, con respecto a las ventas- y en cuanto a otras pizzerías, hay espacio para todos, si bien la pizza a la piedra con horno a leña que hacemos casi no tiene competencia en la zona”.

Esa lógica se refleja en el equipo que acompaña al local. Más allá de su dueño, aquí presentamos también a tres de sus integrantes.

Diego Reynoso, nacido en 1979, pasó su infancia en Flores y conoció a Farizo cuando ambos vivían en Parque Chacabuco. A comienzos de los años 2000 se incorporó a San Antonio y hoy es el encargado de la pizzería. Vecino de Chacarita, donde reside en la zona de Charlone y Maure, mantiene un vínculo cotidiano con los barrios que rodean al comercio.

Entre las caras conocidas por los clientes está también Antonio Ayala. Nacido en 1960 en la ciudad de Corrientes, se radicó en Buenos Aires en 1976 y vivió en distintos barrios porteños, entre ellos Chacarita. Actualmente es vecino de Moreno y, con una extensa experiencia en gastronomía, trabaja como mozo en San Antonio desde 2008.

La historia laboral del local incluye además a Fernando Romero, nacido en 1983 en Quilmes, ciudad en la que continúa viviendo. Su relación con Colegiales comenzó en 2004, cuando ingresó a San Antonio como bachero. Con el paso del tiempo y el oficio adquirido, se convirtió en uno de los mozos de la pizzería, acompañando su crecimiento y continuidad.

Así, en esa esquina de Lacroze y Conde, San Antonio sigue siendo mucho más que un lugar para comer: es un espacio construido por trayectorias personales diversas, trabajo sostenido y una identidad barrial que se renueva sin perder su esencia.

Foto: Hernán Farizo, en la pizzería San Antonio.

Deja un comentario