Un episodio delictivo que tuvo su desenlace en Colegiales sacudió hace unos días la tranquilidad del barrio y volvió a poner en foco una modalidad de robo cada vez más frecuente en la Ciudad: las entraderas planificadas a partir del uso de inhibidores de señal y el seguimiento de rutinas cotidianas. El hecho, que fue ampliamente replicado por distintos medios masivos de comunicación (Clarín, La Nación y Perfil, sólo por citar algunos casos), se inició en Palermo durante una mañana y culminó con un operativo policial que permitió la detención de uno de los sospechosos frente a una vivienda de la calle Enrique Martínez al 200 (entre Jorge Newbery y Santos Dumont, a pocos metros de Plaza Mafalda).
De acuerdo con la reconstrucción de los acontecimientos, todo comenzó cuando una vecina dejó su Volkswagen Up estacionado en la zona de Tornquist al 5800 para realizar una caminata en los parques cercanos. Sin advertirlo, delincuentes abrieron el vehículo mediante tecnología para bloquear el cierre electrónico. Del interior sustrajeron documentación personal, un teléfono celular y las llaves de su domicilio en Colegiales, elementos que luego resultaron claves para continuar con el raid.
Con esa información, los ladrones se dirigieron al edificio donde residía la víctima. Allí ingresaron al departamento utilizando las llaves obtenidas previamente. En la vivienda se encontraba el esposo de la mujer junto a su hijo, quienes fueron sorprendidos por los intrusos en plena mañana. El hombre fue golpeado y reducido mientras los agresores sustraían pertenencias, en una escena que derivó en un rápido pedido de auxilio al 911.
El aviso activó el despliegue del grupo Despliegue Intervenciones Rápidas de la Policía de la Ciudad, que acudió al lugar en cuestión de minutos. Alrededor de las nueve de la mañana, los efectivos lograron interceptar a uno de los sospechosos cuando intentaba abandonar el edificio. La detención quedó registrada por cámaras de seguridad de la cuadra y permitió recuperar parte de los objetos robados, entre ellos el celular de una de las víctimas, además de prendas de vestir, una mochila y un juego de llaves.
Mientras tanto, otros integrantes de la banda lograron escapar. Uno de ellos abandonó el vehículo utilizado para la fuga —un Fiat Mobi que había sido sustraído horas antes en otro barrio porteño— en la zona de Gorriti al 6000, en Palermo. Dentro del automóvil se encontraron inhibidores de señal, dinero en efectivo, teléfonos móviles y distintas prendas, elementos que refuerzan la hipótesis de un robo previamente organizado y ejecutado con apoyo tecnológico.
El hombre agredido durante la entradera debió recibir atención médica por los golpes sufridos, aunque se encontraba fuera de peligro. Las autoridades judiciales intervinientes avanzan con la investigación para identificar y capturar a los prófugos, mientras se analizan registros fílmicos y otros indicios recolectados durante el procedimiento.
Fuentes policiales indicaron que este tipo de delitos responde a una dinámica cada vez más habitual en entornos urbanos: los delincuentes detectan rutinas, utilizan inhibidores para abrir vehículos sin forzar cerraduras y luego emplean la información hallada para acceder a domicilios. El caso, difundido por diferentes medios nacionales que se hicieron eco de lo sucedido volvió a generar preocupación entre los vecinos de Colegiales, quienes observan con inquietud el crecimiento de maniobras delictivas que combinan planificación, movilidad y tecnología.
Foto: Martínez entre Jorge Newbery y Santos Dumont (Google Street).
Deja un comentario
Debes estar logeado para dejar un comentario