Durante varios días, una supuesta boa de más de tres metros que habría escapado en Colegiales fue tema de conversación entre vecinos, redes sociales y medios de comunicación. Lo que comenzó como una historia que despertó preocupación terminó siendo una maniobra publicitaria.
La historia llegó a muchos habitantes de Colegiales a través de los grupos de WhatsApp. En el grupo que comparto con los vecinos de mi edificio comenzó a circular una publicación extraída de redes sociales que afirmaba que una boa de aproximadamente tres metros se había escapado de una vivienda ubicada en las inmediaciones de Zapiola y Céspedes, donde presuntamente era criada como mascota. Para quienes vivimos cerca de esa esquina, la noticia no pasó inadvertida (seguramente, tampoco para quienes viven más lejos). Más allá del supuesto riesgo que podía representar la presencia del animal, el aspecto que más comentarios generó fue el hecho de que una serpiente estuviera viviendo dentro de una casa. En las conversaciones de mis vecinos predominó el rechazo hacia la tenencia de un ejemplar de esas características fuera de su hábitat natural. Algunos intentaban llevar tranquilidad al recordar que, según las versiones que circulaban, se trataba de una especie no venenosa. Sin embargo, eso no impidió que durante varios días persistieran las preguntas sobre si el reptil había sido encontrado o seguía suelto por el barrio.
Un desenlace inesperado
Con el correr de las jornadas, la historia dio un giro inesperado, porque empezó a difundirse otra información: la supuesta desaparición nunca había ocurrido. Sí, todo había sido ideado por un paseador de perros para promocionar sus servicios. La reacción fue inmediata y predominó el malestar entre quienes se sintieron engañados.
En una búsqueda de información en Internet quedó en evidencia la magnitud que había alcanzado el episodio. Numerosos medios nacionales habían publicado tanto la noticia sobre la presunta fuga de la boa como la posterior revelación de que todo formaba parte de una campaña publicitaria. Incluso un noticiero de Canal 13 había enviado un móvil a Zapiola y Céspedes. Una cronista, dialogó en vivo con gente que pasaba por el lugar y hasta ingresó a una verdulería para hablar sobre el extraño caso.
Ámbito.com, por ejemplo, confirmó que la cuestión se viralizó a partir de carteles colocados en distintos puntos de Colegiales. En ellos se solicitaba colaboración para encontrar a “Piti”, la boa que supuestamente había desaparecido de una terraza. El aviso fue compartido rápidamente en redes sociales y grupos vecinales, donde muchos lo consideraron auténtico.
La estrategia continuó poco después con un segundo volante que aprovechaba el temor generado. Allí se ofrecía un servicio de paseo de perros con el argumento de que quienes tuvieran miedo de salir por la presencia de la serpiente podían dejar sus mascotas al cuidado del paseador. Recién más tarde comenzó a conocerse que ambos mensajes formaban parte de una misma acción promocional.
Interviene la Justicia
La repercusión llegó incluso al ámbito judicial. De acuerdo con la información publicada por Ámbito, tres vecinos realizaron denuncias por la supuesta desaparición del reptil, lo que motivó la intervención de la Fiscalía Especializada en Medio Ambiente y Maltrato Animal. También participaron la Comisaría Vecinal 13C y la división Delitos Ambientales de la Policía de la Ciudad para verificar la veracidad de los hechos.
En un primer contacto telefónico con una agencia de noticias, el responsable de la campaña sostuvo la historia y aseguró que la serpiente existía. Sin embargo, cuando volvió a ser consultado por las autoridades terminó reconociendo que nunca hubo una boa perdida y que todo había sido una acción publicitaria que, según sus propias palabras, “se salió de control”.
Mientras la historia era considerada verdadera, hubo vecinos que a lo mejor prestaron más atención de la normal a jardines, obras en construcción, terrenos baldíos y garajes abiertos. Finalmente, la tranquilidad regresó al barrio al confirmarse que la boa nunca había existido.
Foto: la esquina de Zapiola y Céspedes.