El próximo 28 de mayo se cumplirá un nuevo aniversario del fallecimiento de Benjamín Matienzo, uno de los pioneros de la aviación militar argentina y protagonista de una de las expediciones aéreas más recordadas de comienzos del siglo XX. Su nombre continúa presente en CABA a través de la calle Teniente Benjamín Matienzo, que atraviesa sectores de Colegiales y Palermo y cuya numeración se extiende desde el 1501 hasta el 3200.
Su interés por la aeronáutica
Matienzo había nacido en San Miguel de Tucumán en 1891. Provenía de una familia vinculada a la vida pública y desde joven optó por la carrera militar. Parte de los datos históricos sobre su trayectoria fueron reconstruidos a partir de publicaciones del sitio del Instituto Nacional Newberiano y de registros difundidos por el Gobierno de Tucumán y la Fuerza Aérea Argentina.
Tras ingresar al Ejército, alcanzó el grado de teniente y comenzó a interesarse por la actividad aeronáutica, una disciplina que por entonces daba sus primeros pasos en el país. Se incorporó a la Escuela de Aviación Militar, creada pocos años antes en El Palomar, y pasó a integrar el reducido grupo de oficiales que impulsaban el desarrollo de la aviación argentina en sus etapas iniciales.
En aquellos años, los vuelos de larga distancia representaban desafíos extremadamente complejos debido a las limitaciones técnicas de las aeronaves y a las dificultades climáticas. En ese contexto, en mayo de 1919 Matienzo decidió participar de un intento de cruce de la Cordillera de los Andes junto con Pedro Zanni y Antonio Parodi. Cada uno debía realizar el trayecto en su propio avión.
La expedición se desarrolló en condiciones meteorológicas adversas. Tanto Zanni como Parodi resolvieron regresar antes de continuar el recorrido, pero Matienzo decidió seguir adelante. Poco después, las dificultades climáticas lo obligaron a efectuar un aterrizaje de emergencia en territorio mendocino.
Según las reconstrucciones históricas difundidas por distintas instituciones aeronáuticas, el aviador intentó continuar a pie en medio de las bajas temperaturas y de un entorno geográfico extremadamente hostil. Sin embargo, murió congelado durante la travesía. Tenía apenas 28 años.
Meses más tarde fue localizada la aeronave que había utilizado durante la expedición, hecho que permitió reconstruir parte de lo sucedido en sus últimas horas. Con el paso de los años, Benjamín Matienzo quedó incorporado entre las figuras emblemáticas de la aviación nacional y su nombre pasó a identificar calles, instituciones y espacios vinculados a la historia aeronáutica argentina.
De Palermo a Colegiales
La calle está muy identificada con Colegiales, pero también con Palermo, donde comienza su trayecto. Nace en Avenida del Libertador al 4500. Luego de recorrer unas cinco cuadras se interrumpe por la presencia del enorme predio que ocupan el Hospital Militar y el Instituto Geográfico Nacional. Retoma su recorrido después de la Avenida Cabildo. Se vuelve a interrumpir por el tendido ferroviario del Mitre –entre las estaciones Colegiales y Ministro Carranza- pero se reanuda en Crámer, y ya dentro de nuestro barrio. Cuatro cuadras más adelante, en Conde al 200, concluye su travesía.
Foto: la esquina de Matienzo y Crámer. En este sitio, la calle nacida en Palermo, ingresa al barrio de Colegiales.