Caminar por Colegiales me trae esa mezcla de calma y nostalgia. Será porque nací acá, porque cada esquina cuenta una historia, o porque a pesar de los cambios, el barrio todavía conserva algo de su alma original. Cada tanto salgo a recorrerlo sin rumbo fijo, solo para ver qué hay de nuevo y qué sigue en pie. En estos días, vi varias cosas que me llamaron la atención.
El paisaje urbano de Colegiales viene mostrando transformaciones constantes, muchas de ellas ligadas a obras en marcha. En distintas calles del barrio se repite una misma postal: vallas de madera y carteles de “precaución” frente a edificios. En la esquina de Teodoro García y Conesa, por ejemplo, se observa este tipo de intervención, vinculada a trabajos realizados por la empresa AySA en accesos y veredas. Se trataría de instalación de medidores y cambios introducidos para impedir el robo de los elementos de bronce que contienen estos artefactos, a los cuales se los estaría reemplazando por piezas de materiales que no llamen la atención de los amigos de lo ajeno.
A unas cuantas cuadras de allí, el movimiento también se hace notar en un espacio público. Sobre Concepción Arenal, entre la avenida Álvarez Thomas y Gral. Enrique Martínez, continúa la construcción de una nueva plaza, junto al Mercado de las Pulgas. Detrás del enrejado perimetral, un cartel oficial del Gobierno de la Ciudad informa que la obra tendrá un plazo de ejecución de siete meses.
Sin embargo, no todos los cambios tienen que ver con lo nuevo que llega, sino también con lo que se va. En Virrey Arredondo y Enrique Martínez cerró recientemente un antiguo garaje del barrio, cuyo futuro todavía no fue definido de manera visible. No es un caso aislado: a pocas cuadras, en Conde y Virrey Avilés, otro garaje bajó sus persianas y ya se sabe que en ese terreno se levantará un edificio, tal como anuncian los carteles colocados en el frente.
Algunas escenas reflejan la convivencia cotidiana entre vecinos. En Zapiola, entre Céspedes y Palpa, un cartel casero interpela de manera directa a los dueños de mascotas: “Si tu perro hace caca levantala!”. El mensaje, sencillo pero contundente, evidencia el esfuerzo de algunos por mantener la limpieza y el orden en el espacio compartido. El excremento de los perros diseminado por las veredas es toda una problemática… Y muy antigua.
También hay situaciones que llaman la atención por su carácter más excepcional. Hasta hace pocos días, junto a la ciclovía de Moldes, cerca de Virrey Olaguer y Feliú y a un costado de la plaza Juan José Paso, permanecía un automóvil en estado de abandono, con visibles signos de deterioro.
Por último, en el límite con el barrio de Belgrano, persisten huellas de otras épocas. Sobre la avenida Crámer y en la intersección de Elcano y José Hernández, se encuentra el predio donde funcionaba una sucursal del Banco Sáenz, que incluso contaba con entrada y salida para vehículos. Hace ya tiempo que dejó de operar y hoy sus accesos permanecen clausurados, como testimonio de una actividad que ya no está.
Foto: el coche estacionado en Moldes y Virrey Olaguer y Feliú.