Desde atrás del mostrador, Miguel Ángel Rodríguez Rojas (67 años) saluda con un afectuoso “hola pibe…”. La escena se repite a menudo, cuando las revistas La Voz de Colegiales, al igual que a tantos negocios de la zona, llegan también a Ferretería Freire. Miguel es uno de los vendedores del histórico comercio de Colegiales, ubicado en Ramón Freire entre Virrey Avilés y Virrey Olaguer y Feliú. No sólo él: el resto de la gente que allí se desempeña, si por algo se destaca en el breve ida y vuelta que implica entregar las revistas, es por la cordialidad.
Miguel, además, tiene un motivo extra muy válido para prolongar la charla, ya que en más de una oportunidad, se ha presentado en el barrio poniendo de manifiesto sus dotes de cantante. Ha estado presente, por ejemplo, en la celebración de algún aniversario de Colegiales. Y también, en eventos privados, como los que se llevaron a cabo hace poco en el escenario de Alimme, el multiespacio cultural situado a muy pocos metros de la ferretería en la que trabaja desde hace casi un cuarto de siglo. Incluso, hay posibilidades de que al protagonista de esta nota, se lo oiga cantar mientras maneja su bicicleta rumbo a la ferretería y quizás también con otros destinos.
La bici acaso sea su medio de transporte favorito. Como vive en Beccar, con su rodado sube en dicha estación al tren y se baja en Núñez. Luego, recorre en bicicleta la distancia hasta Colegiales. Pese a que podría descender en Belgrano C, prefiere hacerlo antes para andar un poco más en su vehículo de dos ruedas. Pero además, hay un par de días a la semana, que en bici, sólo por placer, viaja directamente desde Beccar hasta la ferretería.

Miguel, en la Ferretería Freire. En la foto principal, cantando en el Multiespacio Cultural Alimme junto al grupo Mariachi Patricios (cortesía Miguel Ángel Fernández).
Su pasión por el género musical y su presentación en el barrio, ameritaban una nota, algo que Miguel aceptó gustoso. A modo de presentación, cuenta: “Yo nací en Chile y mi afición por la música empezó como en todos, desde chico. A los 17 años vine a la Argentina. Por ese entonces, comencé a cantar, allá por 1972, en el coro del Clubes Leones de Beccar. Con este coro nos presentamos en muchos lugares. En diferentes épocas, también canté en el Hotel Bauen y en teatros de la avenida Corrientes. Los estilos que más me gustan son el melódico y el lírico. Neil Diamond, Raphael y Amira Willighagen –una neerlandesa de apenas 19 años- son los cantantes que más admiro”.
Miguel supo de épocas difíciles. Por ejemplo, recién llegado al país, hubo un tiempo en que durmió en la calle, aunque todo cambio cuando conoció a su esposa Viviana. Con ella, tienen tres hijos y dos nietos.
Con respecto a sus actuaciones en Alimme, señala: “Fueron dos presentaciones muy positivas y a los espectadores les gustó. Canté con el grupo Mariachi Patricios. Ahora vamos por más”. Tras estas declaraciones, no es difícil concluir que habrá nuevos shows para que puedan disfrutar los vecinos de este y otros barrios. No obstante, el entrevistado tiene muy claro a lo que apunta. Por eso, cuando se le pregunta si le gustaría dedicarse profesionalmente a la música, su respuesta es sincera y contundente: “No, profesional no. Creo que hay chicos que sí se lo merecen y lo hacen muy bien, pero yo ya estoy de vuelta”. Si bien sabe que la música en su vida es un hobby, su pasión por ella genera que la trate con mucha seriedad. Como muestra, comenta que toma clases con el profesor Duilio Smiriglia, un reconocido tenor. Cuando le toca empuñar el micrófono, suele entonar temas de Raphael, Luis Miguel, Cristian Castro, Sandro o Elvis Presley.
Por último, llega el momento de referirse al lugar en el cual se desempeña laboralmente: “Hace 23 años que estoy en la Ferretería Freire y quisiera seguir 23 años más. Estoy contento por el trabajo, por los compañeros, por los patrones y por lo clientes que tiene la ‘ferre’. Todo eso me hace feliz”, apunta, y remata el reportaje con un “gracias a todos” que, se nota, le sale del corazón.
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