Miguel Salvatori, presidente de la ONG Colegiales Solidaria.
Los antecedentes más remotos de Colegiales Solidaria, la ubican allá por principios de la década de 2000. Acababa de ganar la Alianza las elecciones nacionales y en un local de la calle Enrique Martínez entre Zabala y Virrey Loreto, dentro de un Comité de la UCR, comenzaba a gestarse la ONG que al día de hoy, continúa con sus objetivos vinculados a la solidaridad barrial. Al igual que en aquella época, Miguel Salvatori es quien desde su cargo de presidente, encabeza las actividades, que ya no están en el sitio donde nacieron, sino en la Avenida Forest 1237.
“Mis padres eran fervientes militantes del radicalismo”, rememora Miguel, que, no obstante, desde el arranque de la entrevista pretende aclarar que los quehaceres de Colegiales Solidaria son independientes de la política partidaria. “Igual que en aquella época la ONG funciona dentro de un local radical (el “Enrique Mosconi”), pero nosotros contamos con nuestro espacio, sin que exista ninguna confusión de roles en tal sentido”, agrega. Formulada la aclaración, sigue haciendo referencia a aquellos pasos iniciales: “En el 2001 la situación del país se había tornado catastrófica. No existía la inflación actual pero la desocupación era masiva. Había mucha pobreza y un gran enojo en la gente. Fue así que como para hacer algo que pudiera ser de ayuda en el barrio, nos reunimos con la premisa de que era necesario obrar sobre la realidad, accionar sobre tanta miseria que se estaba generando. Junto con la colaboración de un par de maestras de escuela primaria, empezamos por poner en marcha un comedor los sábados y los domingos. El trabajo fue arduo, porque hubo que conseguir los elementos: el horno, la cocina… La primera vez vinieron cuatro chicos. Al mes ya eran ochenta. Pero la consigna era ‘hechos, no palabras’, así que seguimos para adelante”.
Las tareas se prolongaron de la mano de nuevas actividades para los estudiantes. El apoyo escolar y la copa de leche formaron parte de la ampliación del programa de la ONG. “Las madres también colaboraban en la asistencia y se fue armando algo muy lindo. Sentíamos la satisfacción de aportar un granito de arena en el contexto de la pobreza en la que se había sumido tanta gente. Esto no es casual: está comprobado el placer que produce dar en forma desinteresada y yo, por mi parte, también lo sentía de esa manera, nunca lo tomé como un sacrificio”.
La labor solidaria se extendió en el tiempo a través de nuevas acciones. Por ejemplo, resultó de enorme importancia el “camionetazo” que se llevaba a cabo el primer sábado de cada mes. “Consistía en ir por las calles entregando ropa y alimentos a distintas instituciones. Designábamos diez postas y la camioneta iba pasando por cada una. Terminamos haciendo 27 ‘camionetazos’ a lo largo de dos años y medio”, cuenta Miguel.
El tiempo pasó, así como también los domicilios de la organización fueron cambiando. Finalmente, el Comité “Enrique Mosconi” se estableció en la Avenida Forest, muy cerca de las “8 esquinas”, allí donde la mencionada avenida se encuentra con Álvarez Thomas y Elcano.
Salvatori hace un resumen de la labor que desarrolla la organización hoy por hoy: las ollas populares y la entrega de viandas para gente en situación de vulnerabilidad, son apenas algunas de ellas. También hay actividades deportivas y la continuidad del apoyo escolar… Todo en forma gratuita. “Nuestra única finalidad es la misión solidaria, para ello no recibimos ayuda estatal sino que nos manejamos con recursos privados”, apunta, y como cierre de la nota, opina de la actualidad de Colegiales a nivel general: “Esta zona es más bien de clase media, pero se ven señales de empobrecimiento. La desocupación no es alta, aunque los ingresos de la gente ahora son más bien bajos. Por otro lado, veo un exceso de construcción que está haciendo derrumbar aquella estética de casas bajas que históricamente tenía Colegiales”.
Para comunicarse con Colegiales Solidaria, 11 2290 0675.
Foto: El entrevistado, durante una reunión en la ONG Colegiales Solidaria (cortesía Miguel Salvatori).
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