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Escenas de la vida colegialense

Paso caminando por Zabala entre Zapiola y Freire. La cuadra había estado inhabilitada por obras pero se abrió nuevamente al tránsito. El Gobierno de la Ciudad realizó mejoras en el adoquinado.

En esta misma cuadra, puntualmente en Zabala y Zapiola, tenemos una muestra de lo que se viene haciendo en el barrio: edificio nuevo con locales en planta baja. En esta esquina, anteriormente, hubo un enorme chalet que fue demolido para darle paso a una  nueva construcción de varios pisos.

El tema de los edificios nuevos en Colegiales, valga la redundancia, no es “nuevo”. Ahora me encuentro en Zapiola entre Avilés y Olaguer. Descubro que se viene la demolición de dos casas contiguas. Esta cuadra está cambiando aceleradamente. Unas semanas antes, habían demolido otras dos propiedades a sólo unos metros, en la misma vereda de numeración par. En el medio de ambos espacios en los cuales se levantarán torres, quedó una vivienda que no sería demolida. Al menos, por ahora.

En Freire entre Avilés y Olaguer tirarían abajo un ex centro de salud pediátrico y propiedades vecinas. Ya todo este sector está tapiado y la demolición sería inminente. ¿Se viene otro edificio? Y… es lo más probable.

Voy hasta Conesa y Aguilar. Una bonita casa de estilo colonial ocupaba la esquina. También ha sido tapiada y se observa un cartel con aviso de demolición. ¿Reformas internas? ¿Otra torre? Pronto lo sabremos.

Entre tanto cemento, los vecinos se ilusionan con un nuevo espacio verde que ya tiene el visto bueno oficial de la Legislatura y el Gobierno de la Ciudad. Está en Concepción Arenal entre Álvarez Thomas y Enrique Martínez. Abandonado por mucho tiempo, luego se hicieron en este sitio eventos gastronómicos. La futura plaza se llamará Ladislao Biro, en homenaje al creador de la birome, que fue vecino de Colegiales (vivió en Conde entre Avenida de los Incas y Elcano). Pronto comenzaría su construcción.

Vayamos algunas cuadras hacia el límite con Belgrano… Otro motivo de alegría para los vecinos: la avenida Elcano quedó habilitada al tránsito en forma total, después de haber estado cerrada parcialmente clausurada con motivo de las obras para aliviar el impacto de la inundaciones. El cierre duró aproximadamente un año.

Esta medida del Gobierno porteño guarda estrecha relación con esta otra: Avenida de los Incas volvió a ser de mano única. Durante las obras hidráulicas mencionadas, la convirtieron provisionalmente en doble mano para que por allí pudieran andar los colectivos (y el tránsito en general) cuya circulación había quedado alterada por los trabajos en Elcano. Una vez terminadas las obras, Incas también regresó a la normalidad.

Volvemos hacia el centro del barrio, a metros de la estación. Los tiempos cambian, pero ciertas cosas, por el momento, mantienen su esencia, al igual que hace décadas. En ese sentido, cabe resaltar como el billar sigue jugándose en algunos escenarios históricos. Por ejemplo, en el Club Colegiales, de Teodoro García entre Conesa y Crámer. La señera entidad barrial tiene un salón especial para la práctica del tradicional entretenimiento.

La vida en el barrio me lleva por lugares de Colegiales que tuvieron estaciones de Eco-Bici. En Zabala entre Crámer y Conesa hubo una. Otra, estuvo en Matienzo entre Zapiola y Freire. Ambas fueron eliminadas, lo mismo que la de Gregoria Pérez y Martínez, y la de la plazoleta Portugal. Otras, en cambio, se mantienen, como la de Delgado y Virrey Loreto, y la de Freire y Céspedes.

Foto: la estación de Eco-Bici de Delgado y Virrey Loreto.

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