Caminar por Colegiales me trae esa mezcla de calma y nostalgia. Será porque nací acá, porque cada esquina cuenta una historia, o porque a pesar de los cambios, el barrio todavía conserva algo de su alma original. Cada tanto salgo a recorrerlo sin rumbo fijo, solo para ver qué hay de nuevo y qué sigue en pie. En estos días, vi varias cosas que me llamaron la atención.
Las transformaciones urbanas siguen siendo una constante. En la esquina de Virrey Avilés y Vidal se está demoliendo una vivienda. La escena tiene un antecedente muy cercano: meses atrás, en la misma intersección pero en diagonal, otra antigua casa corrió la misma suerte. En ese terreno, la construcción de un edificio avanza a buen ritmo, confirmando una tendencia que se repite en distintos sectores del barrio.
Algo similar ocurre en Martínez y Virrey Arredondo. Allí funcionó durante muchos años uno de los tantos garajes de Colegiales que fueron desapareciendo con el paso del tiempo. Su frente fue tapiado y comenzaron las tareas de demolición.
Mientras algunas obras significan la desaparición de edificios históricos, otras representan nuevas incorporaciones para los vecinos. Continúan los trabajos del futuro centro de salud municipal que se construye dentro del Parque Ferroviario de Colegiales, a pocos metros de la esquina de Moldes y Zabala. Será el único establecimiento sanitario de estas características en la Comuna 13 y, según se anunció oportunamente, su finalización está prevista para julio.
También avanzan las mejoras en el acceso al Polideportivo Colegiales. En la entrada ubicada sobre Freire y Concepción Arenal ya puede verse el cartel que muestra cómo lucirá el sector una vez finalizadas las obras. Durante los últimos días, además, algunos carteles colocados a ambos lados del ingreso informaban que el predio permaneció cerrado temporalmente debido a un corte en los suministros de electricidad y agua (foto).
Los cambios también alcanzan al transporte público. La Línea 151 modificó levemente una de sus paradas con sentido hacia Puente Saavedra. Hasta hace poco los colectivos se detenían sobre Freire, entre Concepción Arenal y Benjamín Matienzo. Esa parada fue eliminada y reemplazada por otra ubicada unos cincuenta metros más adelante, en la misma cuadra y más próxima a la esquina de Matienzo.
Se confirmó el cierre definitivo de Jujeña, el tradicional comercio dedicado a la elaboración y venta de tapas para empanadas y pascualinas ubicado sobre Conesa, entre Virrey Loreto y Virrey Arredondo. El negocio había abierto sus puertas en 1990 y durante décadas fue un punto de referencia para muchos vecinos del barrio.
Otro inmueble que parece iniciar una nueva etapa se encuentra en la esquina de Álvarez Thomas y Céspedes, sobre la vereda correspondiente a Chacarita. Desde hace años el local permanecía sin actividad, luego del cierre de la histórica farmacia Álvarez Thomas. Ahora, un cartel colocado en la planta alta anuncia que la propiedad fue vendida, despertando expectativas sobre cuál será su próximo destino ¿Se viene otro edificio?
No todo gira alrededor de obras, demoliciones o cierres. De vez en cuando aparecen detalles que invitan a detenerse unos segundos. Aunque cada vez son menos frecuentes, todavía se dejan ver algunos autos de otras épocas: sobre Zapiola, cerca de la esquina con Loreto, continúa estacionándose un antiguo “escarabajo” Volkswagen. A pocas cuadras, a unos metros de Federico Lacroze, apareció estacionado días atrás un impecable Fiat Regatta rojo, un modelo my identificado con las décadas ’80 y ‘90.
Foto: la puerta de acceso al Polideportivo de Freire y Concepción Arenal.