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Escenas de la vida colegialense

Caminar por Colegiales me trae esa mezcla de calma y nostalgia. Será porque nací acá, porque cada esquina cuenta una historia, o porque a pesar de los cambios, el barrio todavía conserva algo de su alma original. Cada tanto salgo a recorrerlo sin rumbo fijo, solo para ver qué hay de nuevo y qué sigue en pie. En estos días, vi varias cosas que me llamaron la atención.

Uno de los cambios más notorios se observa sobre la calle Freire, entre Olaguer y Feliú y Virrey Avilés. Allí avanzan las tareas de demolición de una construcción que durante varios años albergó una clínica pediátrica. Las obras también alcanzan a algunas propiedades vecinas, entre ellas el local donde funcionó la pizzería Lily.

En la esquina de Federico Lacroze y Freire, otra postal habla de transformaciones. La sucursal del Banco Galicia cerró definitivamente. Por el momento no hay indicios sobre cuál será el destino del inmueble, que permanece desocupado.

Las novedades inmobiliarias también aparecen sobre Olleros, entre Zapata y la avenida Cabildo. A través de un cartel se anuncia la construcción de un nuevo edificio que ocupará un terreno ubicado entre dos construcciones ya existentes. El proyecto se desarrolla a escasos metros del límite entre Colegiales y Palermo, una zona donde la edificación en altura continúa avanzando.

Cerca de allí, en Ciudad de la Paz y Jorge Newbery, se realizan trabajos de Edenor. La esquina marca un mojón geográfico: de un lado de Jorge Newbery es Colegiales; cruzando la calle ya se ingresa en Palermo.

No todas las observaciones remiten a cambios o demoliciones. Algunas tienen que ver con la permanencia. En la esquina de Elcano y Crámer, una antigua rayuela pintada sobre el suelo sigue allí, junto a la plazoleta Portugal y en el límite entre Colegiales y Belgrano.

También genera interrogantes lo que ocurre sobre Federico Lacroze entre Zapiola y Conesa. El amplio local que durante décadas ocupó la panadería y confitería Álvaro, y que posteriormente funcionó como supermercado, lleva mucho tiempo vacío. Sin embargo, recientemente su fachada fue pintada de negro, incluyendo el frente del primer piso. El cambio no pasó inadvertido y origina la pregunta: ¿se prepara una nueva etapa para este predio?

Foto: el frente de la ex confitería y panadería Álvaro, en Lacroze entre Zapiola y Conesa.