Barrio Mío

Recorro tus calles, Colegiales

Hoy: Ciudad de la Paz.

Fines de mayo. Mediodía de un día laborable. Ciudad de la Paz y Céspedes. En la esquina hay una carnicería cerrada. ¿Definitivamente? Es lo que pareciera. Desde afuera, se pueden ver antiguas ofertas escritas en una pizarra. No es el único negocio sin actividad. A pocos metros, sucede lo mismo con un consultorio odontológico y una oficina de turismo, que anuncia su mudanza mediante un letrero. No es difícil deducir que todos los locales le alquilaban a un mismo dueño y que este vendió la propiedad, quizás, como paso previo a la demolición y la construcción de otro edificio que se levantará en el barrio.

En la cuadra que va desde Aguilar a Céspedes, varias personas llevan perros de paseo. Muy cerca de una verdulería, una mujer, exhorta a su pichicho: “Portate bien”. El comercio también deja ver precios. Algunos ejemplos: 2 kilos de zapallito, 1000 pesos; 2 kilos de zanahoria, 3000; 2 kilos de brócoli, 2500. Poco antes del cruce con Aguilar, un grupito de vecinos conversa en la puerta de un negocio de compostura de calzado.

La de Ciudad de la Paz entre Aguilar y Palpa, es una cuadra realmente muy corta. En este trayecto se sigue viendo a gente que camina con perros, correctamente trasladados con su correa. De mano derecha en sentido del tránsito (numeración par), próxima a un supermercado de barrio, la fachada de una antigua casa aparece oculta bajo grandes carteles, lo que indicaría una inminente demolición. Ya de por sí, la zona es generosa en altas edificaciones. Da la impresión de aquí habrá una más…

En la intersección con Palpa, el encargado de un edificio barre la vereda. Poco antes de llegar a Teodoro García, llama la atención un coche estacionado, muy deteriorado. Pero no se encuentra abandonado. Lo explica un escrito: “Este auto tuvo un accidente. No se puede mover. Ante cualquier problema (hay un número de teléfono y está firmado por Víctor)”.

Otra muestra más de la transformación del barrio: la presencia de una nueva torre sobre mano derecha. Tiene unos ocho pisos y varios carteles que ofrecen departamentos de uno y dos ambientes.

La cuadra que va de Teodoro García a Federico Lacroze es realmente abundante desde el punto de vista comercial, con locales de los rubros más variados. Una histórica bicicletería, de mano izquierda, expone usados a la venta, en la vereda. Allí hay unos cuántos rodados cuyo valor está entre los ochenta y los ciento veinte mil pesos. Unos pasos hacia la intersección con Federico Lacroze, otra verdulería expone sus ofertas, que no sólo incluye frutas y verduras: cuatro atados de espinaca, por ejemplo, se comercializan a 3500 pesos. El maple de huevos, a 14 mil.

En la calzada, desde el interior de un auto, se oye música fuerte y un conductor que canta sin pudores. El semáforo en rojo de Lacroze bloquea el paso de quienes circulan por Ciudad de la Paz. Una joven ciclista se adelanta considerablemente al sector de detención y mientras le echa un vistazo a su celular, espera el cambio de luz.

EL MOTIVO DEL NOMBRE:

En principio, se la denominó General Paz en honor a José María Paz, militar argentino que combatió, en la guerra con Brasil. Cuando la avenida que divide la Ciudad de Buenos Aires de la Provincia recibió su actual nombre, la calle de nuestro barrio pasó a llamarse Ciudad de la Paz.

FICHA TÉCNICA:

Empieza en la Avenida Dorrego (Palermo) e inmediatamente su trazado se eleva junto con el antiguo puente tranviario por sobre las vías del Ferrocarril Mitre. En Jorge Newbery ingresa a Colegiales. Unos 1300 metros más adelante, en Virrey del Pino, penetra en Belgrano, barrio que recorre hasta la Avenida Congreso, límite en el cual la recibe Núñez. En Crisólogo Larralde vuelve a cambiar su jurisdicción, siendo Saavedra el barrio donde se interna. Finalmente, su trayecto termina en una triple intersección con Avenida San Isidro Labrador y Vedia, tras atravesar unas 39 cuadras.

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