Los puestos de diarios y revistas de CABA podrán ampliar su oferta comercial gracias a una nueva normativa impulsada por el Gobierno porteño. La medida busca brindar herramientas para que estos espacios tradicionales puedan adaptarse a los cambios en los hábitos de consumo y encontrar alternativas que les permitan sostener su actividad.
Según informó el sitio oficial buenosaires.gob.ar, actualmente funcionan 1.025 puestos habilitados en la Ciudad. En los últimos años, varios de ellos comenzaron a incorporar servicios complementarios como venta de bebidas sin alcohol, cafetería al paso, productos de panadería y pastelería, artículos de bazar, cobro de servicios y recepción de paquetes. A partir de ahora, estas actividades contarán con un marco regulatorio específico.
La disposición alcanzará a todos los puestos que posean permisos vigentes otorgados bajo la Ordenanza 33.188/76. Además, quienes ya desarrollen algunas de estas actividades o deseen incorporarlas tendrán un plazo de cuatro meses para adecuarse a los requisitos establecidos por el área de Ordenamiento Urbano de la Ciudad.
Entre las condiciones fijadas se establece que la venta de diarios y revistas deberá continuar siendo la actividad principal del puesto, tanto en términos funcionales como visuales. Por ese motivo, las publicaciones editoriales deberán ocupar el frente y los sectores de mayor exposición al público.
La actualización normativa surge en un contexto en el que la lectura digital fue ganando terreno frente al papel. El crecimiento de Internet y la transformación de los hábitos de consumo de información impactaron de manera significativa en el sector, reduciendo las ventas tradicionales y obligando a muchos canillitas a buscar nuevas fuentes de ingresos.
Modernizar la normativa
Desde el Gobierno porteño señalaron que el objetivo es modernizar las reglas vigentes para que los trabajadores puedan adaptarse a las nuevas dinámicas comerciales sin perder la identidad histórica que caracteriza a estos puestos, presentes desde hace décadas en las calles porteñas.
La normativa también establece diversas restricciones. No estará permitido colocar mesas, sillas, sombrillas, pizarras u otros elementos sobre las veredas que puedan entorpecer la circulación peatonal. Tampoco podrán instalarse frente a locales gastronómicos ya existentes. Asimismo, deberán cumplirse requisitos relacionados con higiene, seguridad eléctrica y disposición de residuos.
En los casos en que se comercialicen alimentos o bebidas, será obligatorio contar con la certificación correspondiente de un curso oficial de manipulación de alimentos. Por otra parte, quienes deseen ampliar las actividades autorizadas deberán gestionar la habilitación mediante la plataforma digital Tramitación a Distancia (TAD).
Al presentar la iniciativa, el jefe de Gobierno, Jorge Macri, afirmó: “Desregulamos los puestos de diarios y revistas de la Ciudad. Durante años, el Estado intentó conservar artificialmente un modelo que ya había cambiado y terminó destruyendo a quienes decía proteger: los canillitas. Eso se terminó”. Además, sostuvo que la nueva normativa permitirá que los trabajadores “puedan adaptarse, reinventarse y sumar nuevos servicios para salir adelante”.
En el marco de esta medida, el mandatario mantuvo un encuentro en la sede gubernamental de Parque Patricios junto a representantes del sindicato de canillitas, asociaciones vinculadas al sector gastronómico, distribuidores de diarios y revistas y empresas editoriales. También participaron el jefe de Gabinete, Gabriel Sánchez Zinny, y el ministro de Desarrollo Económico, Hernán Lombardi.
La mirada de un canillita de Colegiales
Marcelo Cavallaro, quien atiende desde hace más de dos décadas un puesto ubicado en la esquina de Federico Lacroze y Freire, valoró que cada trabajador pueda evaluar las alternativas según su realidad, aunque adelantó que no tiene previsto incorporar el servicio de cafetería. “Me enteré de la noticia de que se puede ofrecer cafetería pero ya decidí que no lo voy a hacer. Para implementarlo había que hacer adecuaciones y agregar infraestructura. Lo evalué y no me conviene”, explicó en diálogo con este medio.
Entre los motivos, señaló que los requisitos necesarios implicarían inversiones importantes. “Por ejemplo, supe que entre las exigencias está la obligación de contar con agua corriente. Eso significaría realizar la conexión a la red de Aysa. Creo que, en el balance, sería demasiada movida para los resultados que podrían llegar a dar las modificaciones”, sostuvo.
Además, consideró que la oferta gastronómica existente en la zona reduce el atractivo de sumar ese servicio. “¿Café? Por acá hay bares a montones, no creo que se justifique ofrecer más de lo mismo. De todos modos, hablo por mí; cada colega seguramente tendrá su propia opinión”, agregó.
Cavallaro coincidió en que las ventas de diarios y revistas disminuyeron de manera considerable con el avance de las plataformas digitales y los nuevos hábitos de lectura. Sin embargo, aseguró que prefiere explorar otras opciones comerciales. “Antes que hacer un trámite así, creo que me conviene sumar otro tipo de artículos, como elementos coleccionables o banderas, ahora que se viene el Mundial”, concluyó.
Foto: el kiosco de diarios y revistas de Lacroze y Freire.