Columnas

Historias de un vecino observador

La emblemática esquina de Federico Lacroze y Conde vuelve a dar que hablar. Ahora, para aportar a la lista un alto exponente del fútbol sudamericano: la Selección de Paraguay. Su camiseta la lleva puesta un muchacho que –en el anochecer- camina junto con otros dos, a la altura del almacén La Primavera II. La casaca está cubierta por una campera, pero al encontrarse esta abierta, se logra apreciar con claridad el diseño y el escudo del seleccionado guaraní.

Obligaciones personales me llevan al barrio de Retiro. Son cerca de las 10 de la mañana. De a pie por la Avenida Santa Fe, cruzo Carlos Pellegrini en dirección a la ancha 9 de Julio. En sentido contrario, viene caminando y pasa al lado mío, un muchacho que luce la casaca de Nacional de Montevideo.

Mediodía en Colegiales. Nuevamente en el barrio, camino por Federico Lacroze y cruzo Zapata, en dirección a Ciudad de la Paz. Es entonces cuando vuelve a pasar junto a mí, en sentido contrario, un representante de otra institución sudamericana. En este caso se trata del Cruzeiro, cuya camiseta la tiene puesta un joven de unos veinte años. En la espalda dice Guerrón, en alusión al ex futbolista ecuatoriano (Joffre Guerrón) que jugara en la entidad de Belo Horizonte en 2009 y 2010.

A la misma hora y en el mismo lugar (o casi), una institución brasileña vuelve a hacerse presente. Ayer al mediodía había sido el Cruzeiro, en Federico Lacroze y Ciudad de la Paz. Hoy, también en ese horario, seguramente con algunos minutos de diferencia, por Lacroze y Cabildo (cruzando esta avenida en dirección al Bajo) transita un muchacho vestido  con un buzo negro del San Pablo.

Tres clubes de Brasil en tres episodios consecutivos. De esta manera se podrían hilvanar los acontecimientos considerando que el Fortaleza hizo su aparición por intermedio de un trabajador de la construcción, pintor o albañil, que lleva puesta su camiseta mientras camina por Elcano entre Conde y Superí, cerca de las 13 horas. La remera del obrero, así como toda su vestimenta, no está en el mejor estado, consecuencia obvia de que se trata de su ropa de trabajo.

Matienzo entre Zapiola y Freire. Una vereda ancha y muy poco transitada en horas del mediodía, permite que un chico de unos 18 años que viste la camiseta aurinegra con el escudo de Pacífico de Neuquén, haga solitarios movimientos con una pelota de básquet. La situación no deja de causar cierta extrañeza, ya que suele añadirle a sus acciones una pelota de tenis, seguramente, para perfeccionar su destreza con el balón más grande.

Como cada año desde hace más de una década, el taller de electricidad del automóvil “Tomalino”, realiza un evento cultural y solidario en Martínez al 200. La cuadra está cortada al tránsito vehicular desde las primeras horas de la tarde. Hay shows musicales, interpretaciones teatrales, sorteos y mucho más. La gente se acerca en gran número y deja sus donaciones, especialmente, alimentos no perecederos que viajarán hacia Bahía Blanca luego del tremenda inundación que la ciudad sufrió hace varias semanas. Uno de los vecinos que colaboran en la organización, tiene una campera del Club Atlético Granada, institución de la localidad cordobesa de Santa Catalina, también conocida como Holmberg.

Un hombre se divierte jugando a la pelota con varios niños en un sector de la Plaza Garicoits próximo a Virrey Loreto y Delgado. Presumiblemente, sea el padre de uno o más de los participantes del momento lúdico. De lo que no hay dudas, es que su camiseta es la del Parma de Italia.

De a pie por Álvarez Thomas, un hombre acaba de cruzar la Avenida Forest, en dirección a Elcano, en un sector del nudo urbano conocido como “las 8 esquinas”. Viste un buzo negro con un escudo que, a simple vista, no resulta familiar, aunque una inscripción en su parte trasera, confirma que se trata del club Los Amigos de Villa Luro.

Existe una situación que no se puede pasar por alto: los casos se vuelven más espaciados, lo cual, no deja de tener lógica. Son numerosos los clubes que repiten indumentaria, pero al haber ya mencionado a cada uno en su debido momento, surge el impedimento de hacerlo nuevamente, a la espera de nuevas instituciones.

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