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Escenas de la vida colegialense

Caminar por Colegiales me trae esa mezcla de calma y nostalgia. Será porque nací acá, porque cada esquina cuenta una historia, o porque a pesar de los cambios, el barrio todavía conserva algo de su alma original. Cada tanto salgo a recorrerlo sin rumbo fijo, solo para ver qué hay de nuevo y qué sigue en pie. En estos días, vi varias cosas que me llamaron la atención.

Plaza de los Colegiales, en las inmediaciones de Matienzo y Zapiola. El espacio luce renovado: senderos, sectores verdes y detalles que evidencian una puesta en valor reciente por parte del Gobierno porteño. Es uno de esos lugares donde el barrio parece tomarse un respiro…

No muy lejos de allí, en la esquina de Crámer y Federico Lacroze, el paisaje cambió de manera abrupta. La parrilla que durante años funcionó en ese cruce bajó sus persianas hace algunos meses y, días atrás, comenzaron los trabajos de demolición del inmueble. El ruido de las máquinas y los paredones que caen marcan el final de una etapa conocida para muchos habitués de la zona.

Algo similar ocurre en Palpa y Zapiola. La vivienda de la esquina ya fue tapiada y las tareas de demolición están en marcha. Todo indica que, como en tantos otros puntos del barrio, el lugar dará paso a un nuevo edificio, una postal cada vez más frecuente en las caminatas por Colegiales.

En Aguilar, entre Conesa y Crámer, una cuadra empedrada y tradicionalmente tranquila, también asoma una obra en construcción. Allí, donde el ritmo parecía detenido, empieza a levantarse otro emprendimiento inmobiliario que modificará la fisonomía del entorno.

El recorrido sigue por distintas calles donde el adoquinado es protagonista. En Vidal, entre Virrey Avilés y Virrey del Pino, el tránsito vehicular se encuentra interrumpido por trabajos de restauración. La misma situación se repite en Delgado, entre Céspedes y Palpa, y semanas atrás había ocurrido algo similar en el tramo comprendido entre Teodoro García y Federico Lacroze. Son intervenciones que, según el Gobierno porteño, buscan recuperar el empedrado original, aunque implican cortes y desvíos temporales para vecinos y automovilistas.

En la Plaza Garicoits (precisamente en el sector de Delgado y Virrey Loreto), aparecieron nuevos aparatos para realizar ejercicios físicos, sumando una opción más para quienes utilizan el espacio a diario. En contrapartida, sobre el borde exterior de la plaza fue retirado el puesto donde se recibían residuos reciclables, un cambio que seguramente no pasó inadvertido para los vecinos que solían acercarse con sus bolsas separadas.

La caminata también dejó lugar para escenas menos habituales. Desde el entorno del Playón Ferroviario se observa el sector donde hace poco se produjo una quema de vagones. La rápida intervención de los Bomberos permitió sofocar el incendio y evitar consecuencias mayores.

Avenida Elcano y las vías del Mitre. Luego de varios días de trabajos, se rehabilitó el tránsito vehicular en ese cruce. El puente luce ahora con su estructura renovada, cerrando un capítulo de obras que durante un tiempo alteraron la circulación pero que ya forman parte del nuevo paisaje cotidiano.

Foto: el Playón del Mitre, luego de la quema de vagones ocurrida hace algunos días.

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