Caminar por Colegiales me trae esa mezcla de calma y nostalgia. Será porque nací acá, porque cada esquina cuenta una historia, o porque a pesar de los cambios, el barrio todavía conserva algo de su alma original. Cada tanto salgo a recorrerlo sin rumbo fijo, solo para ver qué hay de nuevo y qué sigue en pie. En estos días, vi varias cosas que me llamaron la atención.
Una de las paradas fue en Álvarez Thomas y Federico Lacroze, donde –en una de las esquinas- continúan los trabajos de remodelación del local que próximamente albergará una sucursal de la cadena de pizzerías Sbarro. Las refacciones comenzaron hace algunos meses, luego del cierre del establecimiento que anteriormente ocupaba Kentucky.
A pocas cuadras, en Freire y Concepción Arenal, también se advierte cómo va cambiando el entorno. Allí avanza la construcción de un edificio en el terreno donde funcionó durante años el predio municipal de exposiciones El Dorrego. El proyecto contempla, además, la incorporación de un espacio público y un estacionamiento subterráneo, dos intervenciones que modificarán las características de ese sector del barrio.
Otro lugar que presenta novedades es la calle Martínez, entre Concepción Arenal y Dorrego. Desde hace algunos meses, esa cuadra permanece cerrada al tránsito vehicular debido a las obras vinculadas con la futura plaza que se levantará junto al Mercado de las Pulgas. Una imagen de la traza permite observar cómo las tareas modificaron transitoriamente la circulación en ese tramo, a la espera de que el nuevo espacio verde se incorpore a la vida cotidiana de los vecinos.
Los cambios también se hacen visibles en Gregoria Pérez, entre Delgado y Álvarez Thomas. En el predio donde actualmente se levanta un edificio cuya construcción está muy avanzada, funcionaron antiguamente consultorios médicos municipales. Una actividad que durante años formó parte de la vida de la zona y que hoy pertenece a los recuerdos de quienes conocieron aquel establecimiento.
Pero no todo lo que llama la atención tiene que ver con las transformaciones urbanas. En la intersección de Jorge Newbery y Crámer, por ejemplo, el hall de ingreso al Centro Montañés guarda una particularidad: un plano de Colegiales de importantes dimensiones, con un diseño ingenioso y pintoresco. Una representación del barrio desde un lugar que también tiene su propia historia. La hizo, años atrás, el artista e ilustrador Federico Lamas, como parte del proyecto Barrios en Foco.
En otra recorrida, por Crámer y Santos Dumont, encontré una figura bastante menos convencional: un ave gigantesca confeccionada con elementos reciclables. La obra está ubicada a pocos metros del acceso al Ceamse y constituye una de esas intervenciones que sorprenden al peatón, por sus dimensiones y por su originalidad.
También hay postales que parecen resistirse al paso del tiempo. Una de ellas está en Delgado y Palpa, donde una vivienda conserva desde hace años un dibujo en su fachada que reproduce una parte del planisferio mundial. Una imagen colorida y poco habitual que convierte a esa casa en un punto fácilmente reconocible para quienes transitan por allí.
Y entre los recuerdos que reaparecieron durante estas caminatas, también estuvo el de Abundancia Culinaria, un restaurante que supo formar parte de la oferta gastronómica de Colegiales. Funcionaba sobre Zapiola, entre Virrey Avilés y Virrey Olaguer y Feliú, y estaba a cargo de Oscar «Coto» Fernández, quien por aquel tiempo alcanzó notoriedad por su participación en el programa televisivo MasterChef. Fue inagurado en octubre de 2014. Hoy, allí hay otro restaurante.
Foto: el enorme mapa hecho por Federico Lamas, ubicado en el hall del Centro Montañés.