A pocos días de finalizar octubre, vale recordar que el pasado 3 se cumplieron 135 años del fallecimiento de José Benjamín Gorostiaga, una figura destacada de la historia política, jurídica e institucional argentina. Su nombre identifica una calle de Colegiales que, aunque tiene una extensión muy reducida dentro del barrio, guarda algunas particularidades que merecen atención. Entre las avenidas Zapata y Cabildo se encuentra el único tramo de Gorostiaga que pertenece a Colegiales. Son aproximadamente cien metros: el resto de la arteria se extiende por Palermo. Sin embargo, esa breve cuadra no pasa inadvertida por sus características arquitectónicas.
Las construcciones que la integran son residencias de grandes dimensiones, cuyas fachadas presentan estilos muy diferentes. A pesar de esa diversidad, el conjunto consigue transmitir una llamativa sensación de equilibrio visual. Se trata de una combinación poco habitual, en la que las diferencias entre las propiedades no generan un contraste desagradable, sino una particular armonía.
El arquitecto Jorge Boullosa se refirió a esta característica en su libro Para una historia de los barrios de Chacarita y Colegiales, donde definió esa convivencia de estilos como un “eclecticismo armónico”. La expresión sintetiza la singularidad de una cuadra en la que cada vivienda tiene una identidad arquitectónica propia, pero todas parecen integrarse en un mismo paisaje urbano.
Protagonista de la organización nacional
La calle lleva el apellido de José Benjamín Gorostiaga, nacido en Santiago del Estero el 26 de marzo de 1823. Hijo de Pedro Pablo Gorostiaga, quien tuvo actuación política en su provincia, y de María Bernarda de Frías Araujo, se trasladó junto con su familia a Buenos Aires durante su infancia, a raíz del regreso del caudillo federal Felipe Ibarra al poder santiagueño.
En el sitio web de la Cámara de Diputados de la Nación destinado a las biografías, se precisó que ya en Buenos Aires, Gorostiaga cursó sus estudios en el Colegio Jesuita, institución en la que posteriormente también se desempeñó como profesor de Filosofía. Más tarde ingresó en la Universidad de Buenos Aires, donde estudió Jurisprudencia y obtuvo el doctorado con una tesis sobre los derechos hereditarios de los ascendientes legítimos. Desde 1847 ejerció la abogacía y comenzó a construir una trayectoria que lo llevaría a ocupar responsabilidades de primera línea en la vida pública.
Tras la caída de Juan Manuel de Rosas, en 1852, el gobernador Vicente López y Planes lo designó ministro de Hacienda de la provincia de Buenos Aires. Desde ese puesto intervino en la reorganización de las finanzas provinciales y dispuso la confiscación de los bienes de Rosas.
Poco después se convirtió en uno de los defensores del Acuerdo de San Nicolás, iniciativa que buscaba establecer las bases para la organización constitucional del país. Ante el rechazo de Buenos Aires a ese entendimiento, se acercó a Justo José de Urquiza, a quien asesoró en cuestiones políticas e institucionales.
Uno de los redactores de la Constitución
Su actuación más trascendente se produjo durante el proceso que culminó con la sanción de la Constitución Nacional de 1853. Elegido representante de Santiago del Estero para la Convención Constituyente reunida en Santa Fe, Gorostiaga integró la Comisión de Negocios Constitucionales y tuvo un papel central en la elaboración y defensa del proyecto constitucional.
Como miembro informante de esa comisión, fue uno de los principales encargados de fundamentar el texto propuesto. Sus intervenciones se destacaron por el conocimiento jurídico y la defensa de los principios republicanos y federales que estructuraron la organización política argentina.
También colaboró con el gobierno de Urquiza en distintas misiones diplomáticas y comerciales. Debido a su experiencia en materia económica, participó en los esfuerzos por unificar el sistema monetario de la Confederación.
En 1858, junto con otros abogados, intervino en la publicación de El Foro, considerada la primera revista de jurisprudencia del país. Posteriormente volvió a participar en el proceso de reforma constitucional de 1860, cuando se introdujeron modificaciones al texto de 1853 para facilitar la incorporación de Buenos Aires a la Confederación.
Con la reunificación política, ocupó una banca en el Congreso Nacional como representante de Santiago del Estero y fue elegido vicepresidente de la Cámara. Su actividad no se limitó al ámbito legislativo: también participó en iniciativas destinadas a organizar el sistema educativo en sus distintos niveles.
Su trayectoria en la Justicia y la vida pública
La carrera de Gorostiaga continuó vinculada a las instituciones nacionales. En 1865 fue propuesto para integrar la Corte Suprema de Justicia de la Nación, aunque posteriormente también recibió otras responsabilidades públicas. En 1866 asumió la dirección del Banco de la Provincia de Buenos Aires.
Tiempo después regresó al máximo tribunal, por designación del presidente Domingo Faustino Sarmiento. El 1 de diciembre de 1877 asumió su presidencia, función desde la cual intervino en uno de los períodos más conflictivos de la historia política argentina.
Durante la crisis de 1880, vinculada con la federalización de Buenos Aires y los enfrentamientos entre las autoridades nacionales y provinciales, fue uno de los dirigentes que promovieron una salida acordada entre los sectores enfrentados.
En 1886, dirigentes del sector mitrista y del Partido Católico, opositores al gobierno de Julio Argentino Roca, le ofrecieron postularse a la Presidencia de la Nación. Gorostiaga rechazó la propuesta. Un año más tarde se retiró de la función pública, aunque continuó participando de la vida política. Después de los acontecimientos revolucionarios de 1890, manifestó su adhesión a la Unión Cívica.
Falleció en Buenos Aires el 3 de octubre de 1891, a los 68 años.
Foto: mapa.buenosaires.gob.ar muestra la única cuadra que la calle Gorostiaga posee en Colegiales.