Barrio Mío

Una explosión en la calle Amenábar

Acaba de cumplirse un nuevo aniversario del primer título mundial logrado por la Selección Argentina de fútbol. El campeonato obtenido por el equipo conducido por César Luis Menotti en 1978, marcó un antes y un después en la vida futbolística del país. En la final, el seleccionado venció 3 a 1 a Países Bajos, que por aquel entonces era conocido como Holanda. A lo mejor, casi tan recordado como este partido definitorio, sea el 6-0 a Perú, producido algunos días antes. La goleada, posibilitó el pasaje albiceleste a la final, en un contexto complicado, pues la Selección Nacional debía imponerse a los peruanos al menos por cuatro goles de diferencia, para superar a Brasil en diferencia de gol y quedar como líder de su grupo. Finalmente, la Selección logró su difícil misión y gracias al contundente marcador cristalizado en la ciudad de Rosario, pudo viajar a Buenos Aires y medirse con los europeos en el Estadio Monumental de River Plate.

Una casa de la calle Amenábar

Esa misma noche en que la Argentina conseguía el pasaje a la final, en el barrio de Colegiales, un penoso suceso quedaba oculto detrás de la euforia generada por el fútbol. Una bomba, explotaba en Amenábar al 1000 –entre Aguilar y Céspedes- mientras la mayoría de los argentinos estaba absolutamente compenetrada en la contienda futbolística entre argentinos y peruanos.

En esta cuadra, vivía Juan Alemann, funcionario del ministerio de Economía encabezado por Horacio Martínez de Hoz. Días antes, el vecino de Colegiales, había apuntado con severas críticas al EAM (Ente Autárquico Mundial ’78), organismo dependiente de la Junta Militar que había desembolsado unos 700 millones de dólares para organizar el Mundial. Esta suma exorbitante, fue vista con malos ojos incluso por gente afín al gobierno de facto, tal el caso de Juan Alemann. El EAM, contaba con vía libre para gastar en la organización y el descontrol, más allá de las críticas que formuló y fueron reflejadas por los medios de prensa, le traería consecuencias al propio Alemann.

El estallido

El estallido se produjo en la noche de aquel 21 de junio, generando destrozos en el domicilio de Amenábar 1039. La onda expansiva también hizo añicos vidrios de otras viviendas de la cuadra. Al lado, hay un edificio que resultó dañado: hasta en el quinto piso hubo vidrios rotos. Alemann estaba en su casa en el momento de la explosión pero resultó ileso. Su esposa recibió heridas cortantes en el cuero cabelludo, aunque fueron de levedad. “Se atentó con explosivos contra el Secretario de Hacienda”, tituló el diario La Prensa, en su edición del 22 de junio. Las sospechas recayeron sobre aquellos a quienes Alemann había molestado con sus incómodas declaraciones, pero nadie se atribuyó el atentado.

Con casi todo un país pendiente del fútbol, la alegría mayúscula que desató la goleada en Rosario, hizo que el ruido mediático se fuera tras el 6-0 que posibilitó el pasaje a la final del Mundial. Del atentado, no se dijo mucho. El diario La Prensa sí le dedicó algo de espacio. El mencionado medio publicó que la bomba explotó en el barrio de Belgrano, lo cual es un error pues Amenábar al 1000 está claramente dentro de la jurisdicción de Colegiales. Frente a un incidente de esta naturaleza, por supuesto, una equivocación así es lo que menos importa.

Foto: El diario Crónica y una noticia publicada días antes del estallido. Lo reflejó el libro “78. Historia oral del Mundial, de Matías Bauso.

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