En una nota publicada días atrás, se hace referencia a la historia del inmenso edificio situado en la manzana delimitada por Álvarez Thomas, Concepción Arenal, Santos Dumont y la Avenida Córdoba. En la continuación de aquel artículo, el enfoque se da sobre su actualidad. Al ser desactivada la fábrica que funcionó allí durante décadas, hoy el complejo –sin haber perdido su estructura original- alberga viviendas y oficinas por un lado, y un hipermercado por otro. En Moderna Buenos Aires, un portal especializado en arquitectura (modernabuenosaires.org), se publicó un artículo centrado en la antigua Algodonera. “La obra original fue proyectada por el arquitecto Jorge Bunge, en la década de 1940, en un lenguaje racionalista coincidente con el espíritu de la época –describen las primeras líneas-. Se trata de una construcción industrial, en donde funcionaba una fábrica textil: La Manufactura Algodonera Argentina. La edificación ocupa la manzana casi en su totalidad y consta de 5 pisos de altura, de superficies generosas y extensas, aptas para albergar los talleres y las máquinas para la producción”.
A continuación, se hace hincapié en los detalles de la nueva construcción: “Los requerimientos planteados por el propietario fueron la refuncionalización del complejo existente para transformarlo en un supermercado en la planta baja y viviendas colectivas en los pisos superiores. La ubicación del salón de ventas en la planta baja con accesos públicos y frente hacia la Av. Córdoba fue una premisa lógica. Se optó entonces por volcar toda el área de servicios y dársenas de descarga de camiones hacia la calle opuesta (Av. Álvarez Thomas) que en ese tramo es de mano única y no genera conflictos de tránsito al barrio circundante. El área de estacionamiento – muy importante de acuerdo a los requerimientos de la normativa vigente- se ubicó casi totalmente en el 1º piso, dada la prácticamente nula posibilidad de excavar subsuelos en una estructura de hormigón existente”.
Su domicilio es Santos Dumont 3444. Allí, a mitad de cuadra, hay una gran entrada a la ex Algodonera, cuya altura, como ya se mencionó, no excede los 5 pisos. En la nota se agregan más detalles: “La altura que el edificio brindaba en este nivel, se aprovechó para conducir y desviar (sin grandes problemas) todas las instalaciones de las numerosas montantes provenientes del sector superior de viviendas. Los accesos a las viviendas (vehiculares y peatonales) se dispusieron en las calles transversales, más tranquilas, con grandes halles a escala del edificio y sin ningún tipo de contactos con las zonas con uso comercial”.
En el complejo también abundan los espacios abiertos: “Las generosas dimensiones de la manzana en la que se ubica el edificio y el hecho de operar con una construcción preexistente, permitieron excavar el volumen para generar amplios patios que, por sus dimensiones, son verdaderos ‘espacios urbanos’. Una trama en planta, que alterna esos jardines interiores con las circulaciones horizontales, organiza la disposición de las viviendas, las que abren alternativamente a esos espacios y a las calles circundantes. El arranque de estos espacios está dado por la cota +10,50m, que corresponde a la cubierta del nivel de estacionamiento vehicular. En la terraza se conservaron del proyecto original, una pileta y un extenso jardín arbolado, que son utilizados por todo el consorcio y que en conjunto con el gimnasio y el bar actúan como corazón del edificio residencial. Un cambio tan radical en las funciones que alberga un edificio genera, inexorablemente, modificaciones en el aspecto arquitectónico”.
En el cierre de la nota, se pone énfasis en destacar el interés que hubo por conservar la estructura de la construcción fabril: “… se optó por respetar el espíritu original con que fue concebida la obra, como forma de aporte concreto a la conservación de nuestro patrimonio edilicio. La estructura del edificio es de entrepiso sin vigas, con capiteles. Hemos conservado los mismos en el interior de las viviendas, que nos recuerda la fuerza del edificio industrial y en algunos patios se expresan como piezas casi escultóricas. En esta obra como en otras refuncionalizaciones que hemos realizado, se ha partido de la idea de, respetando la lógica del edificio original, generar un hecho arquitectónico nuevo, con concepciones funcionales, espaciales y equipamiento tecnológico contemporáneos, tratando de hacer un aporte nuevo que respete el patrimonio construido.»
Foto: una vista de Santos Dumont y Álvarez Thomas en 2017. La vieja “Algodonera” ya había sido reformada (Google Maps).
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