Gente de Cole

Tijeras e historias: cuatro peluqueros y un mismo barrio, Colegiales

En las veredas arboladas de Colegiales, entre casas bajas y calles que a pesar del avance de la construcción todavía conservan un ritmo de barrio, conviven historias de vida muy distintas unidas por un mismo oficio. Son peluqueros que llegaron desde diferentes puntos del país y de la región, atravesaron trayectorias personales singulares y, casi sin proponérselo, terminaron encontrándose en este rincón de la Ciudad para ganarse la vida con tijeras, peines y secadores.

Una de esas historias es la de Litzy Campos, nacida en Sucre, la capital de Bolivia, en 1977. A los 22 años decidió emigrar a la Argentina en busca de nuevas oportunidades. Con el tiempo se volcó al rubro de la peluquería y, tras años de trabajo, en 2014 logró concretar un anhelo propio: abrir su salón unisex “Lis Campos”, ubicado sobre Crámer, entre Federico Lacroze y Olleros. No sólo trabaja en Colegiales, sino que también eligió el barrio para vivir: es vecina de la zona de Conde y Maure, lo que refuerza su vínculo cotidiano con el entorno y la clientela.

A pocas cuadras, otra trayectoria resume décadas de oficio y perseverancia. Jorge Piccini nació en 1968 en Basavilbaso, Entre Ríos, y llegó a Buenos Aires siendo adolescente. A los 14 años ya había comenzado a formarse como peluquero. Poco después conoció a Rodolfo Tassi y juntos, en 1985, abrieron su propio local, R&J, en la esquina de Conde y Palpa. Tres años más tarde se mudaron apenas unos metros, siempre en la misma esquina, consolidando una clientela fiel. La muerte de “Rodo” en 2020 marcó un golpe duro, pero Jorge continuó al frente del emprendimiento, sosteniendo una peluquería que es parte del paisaje barrial desde hace casi cuatro décadas.

La historia de Ana Rodríguez también está atravesada por el barrio. Nacida en 1981, pasó su infancia en Colegiales y creció entre peines y rulos. Su madre, Marisú, inició su actividad como peluquera en la zona en 1974 y fue una referencia para generaciones de vecinos. Desde muy chica, Ana comenzó a trabajar con ella, aprendiendo el oficio de manera natural. Hoy vive en Villa del Parque, pero sigue ligada a Colegiales desde su local “Anitta”, en Conde entre Lacroze y Teodoro García, donde combina peluquería, manicuría, pedicuría y regalería. La muerte de su madre en 2022 dejó una huella profunda, aunque el legado continúa en cada jornada de trabajo.

Más atrás en el tiempo se remonta la historia de Sergio Villagra. Nacido en Formosa capital en 1956, su infancia estuvo marcada por las mudanzas: por el trabajo de su padre gendarme, la familia se trasladó a Gerli cuando él era niño. A comienzos de los años 80 abrió su propia peluquería en Álvarez Thomas y Palpa, a la que llamó simplemente “Sergio”. Con el correr de los años se mudó a un local cercano, donde aún hoy sigue ejerciendo el oficio. Vive en Ramos Mejía, pero su lugar de trabajo permanece firmemente anclado en Colegiales.

Distintos orígenes, edades y recorridos confluyen así en un mismo barrio y una misma profesión. En Colegiales, estas peluquerías no son sólo comercios: son espacios de encuentro donde se cruzan historias personales, memorias familiares y la vida cotidiana de un barrio que, a través de sus peluqueros, también cuenta su propia historia.

Foto: Litzy Campos.

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