Aunque su denominación remite de manera directa al barrio, no son tantos quienes conocen que el Club Atlético Colegiales tiene buena parte de sus orígenes ligados a estas calles. Conviene aclarar, además, que no debe confundirse con el Club Deportivo y Social Colegiales, ubicado en Teodoro García 2860. En la actualidad, la institución futbolística participa de la Primera Nacional de la AFA y desde hace varias décadas tiene su sede en Munro. Tras aquel traslado, los vínculos con el barrio de Colegiales se fueron diluyendo casi por completo, más allá del nombre. Hoy, la mayoría de sus simpatizantes reside en la zona norte del Gran Buenos Aires. Sin embargo, su trayectoria inicial muestra una relación profunda con este sector de la ciudad, al punto de que su identidad y su denominación nacen del entorno donde comenzaron a reunirse y organizarse sus primeros seguidores, portadores de los colores azul, rojo y amarillo.
De acuerdo con la exhaustiva investigación de Roberto Banchs, plasmada en el libro Club Atlético Colegiales – Por la Historia, publicado con motivo del centenario de la entidad, el club fue fundado en 1908 bajo el nombre de Libertarios Unidos. Ocho años más tarde adoptó la denominación Sportivo del Norte. Durante las primeras décadas transitó por distintas sedes administrativas y escenarios deportivos, ninguno de ellos situado en Colegiales. En 1922 se vio obligado a abandonar el campo que alquilaba en Núñez, en el predio ubicado donde hoy confluyen la avenida del Libertador y Paroissien. En forma simultánea, atravesó una división institucional que derivó en el cambio de nombre definitivo y en el traslado a la manzana delimitada por Giribone, Palpa, Teodoro García y Charlone, espacio del que actualmente una parte funciona como escuela secundaria.
El 16 de diciembre de 1923 marcó un hito con la inauguración de su nuevo estadio, en un partido frente a Argentinos Juniors. Durante cerca de diez años, el club permaneció en ese emplazamiento, cuya dirección oficial era Teodoro García 3651. Aquel período coincidió con una etapa de crecimiento deportivo, en la que Colegiales logró participar durante varias temporadas en la Primera División del fútbol argentino de la época. En esos años también fueron cambiando sus oficinas: funcionaron, entre otras direcciones, en Freire 908 (1922), Teodoro García 2885 (1924), Federico Lacroze 3036 (1932), Freire 927 (1933) y Céspedes, a partir de 1939.
Sin embargo, en 1933 debió abandonar aquel estadio, ya que el terreno no le pertenecía y era alquilado a Pío Roncoroni. El 9 de abril de ese año disputó su último encuentro en la cancha de Teodoro García y Giribone, ante Sportivo Barracas. A partir de entonces comenzó una etapa itinerante por distintos campos de juego, hasta que en 1948 consiguió establecerse definitivamente en el cruce de Malaver y Posadas, en Munro. Con el paso del tiempo, el arraigo de sus hinchas fue desplazándose hacia el norte, acompañando ese asentamiento territorial. Las nuevas generaciones crecieron ya lejos de Colegiales y la identificación con el barrio fue perdiendo fuerza, aunque en 1943 todavía llegó a abrir una filial provisoria en Álvarez Thomas 1057.
Posteriormente, el club mantuvo secretarías en Forest 855, en 1969, y en Forest 929, en 1972. No obstante, el cierre definitivo de sus dependencias administrativas en la Ciudad de Buenos Aires, en 1977, terminó de sellar una relación que ya era tenue. Desde entonces, el vínculo con el barrio de Colegiales quedó reducido a un recuerdo histórico y simbólico, mientras que el Tricolor, tras un extenso proceso de desprendimiento del ámbito porteño, pasó a identificarse casi por completo con Munro.
Foto: Álvarez Thomas 1057. Donde hoy se levanta este edificio, Colegiales tuvo una filial.
Deja un comentario
Debes estar logeado para dejar un comentario