PARO GENERAL.
Jueves 10 de abril. Paro general. Es el tercero en lo que va de este Gobierno. No hay trenes ni subtes. Ni la estación Colegiales del Ferrocarril Mitre ni las estaciones Olleros y José Hernández de la Línea D presentan el movimiento acostumbrado (todo lo contrario). Más allá de estas situaciones puntuales, en el barrio todo parece transcurrir con normalidad, aunque, eso sí, con menos gente que lo habitual. Comercios abiertos en su gran mayoría, vecinos haciendo sus recorridas cotidianas y colectivos que circulan con frecuencia –la UTA no adhirió a la huelga- caracterizan el quehacer matutino primero y el vespertino después. Por la calles se ven estudiantes, aunque los colegios determinaron que la asistencia no fuera obligatoria. El panorama casi no cambia cuando caen las primeras sombras de la noche. El barrio se prepara para cerrar una jornada con estados de ánimos diferentes, pero sin estridencias.
EL TITIRITERO.
Un titiritero llega a Plaza Garicoits. El hombre probablemente orille los sesenta años. Con suma dedicación monta un sencillo equipo y convoca a los niños, junto a los juegos infantiles. Una veintena de chicos se sienta frente al hombre, que saca a relucir su repertorio de chistes adaptado a un público de muy corta edad. El show dura cerca de una hora, lapso en el cual padres e hijos se entretienen. Los chicos ríen, los grandes sacan fotos. Y al final, lo que también sacan son algunos billetes, pues el espectáculo es a la gorra. Finalmente, el hombre guarda pacientemente su equipo, mientras el que había sido su público, regresa a sus quehaceres recreativos. Al titiritero lo espera una mujer -su hija, quizás-, con el baúl del auto abierto. Allí coloca su equipo y se marcha, seguramente, hacia otra plaza de la Ciudad.
COMERCIO DE PROXIMIDAD.
Diálogo en una tintorería del barrio, entre un vecino y el dueño. Este último se queja porque el trabajo anda mal. Se lo atribuye a varios factores. De acuerdo a su razonamiento, el principal quizás, sea que a partir de la pandemia mucha gente dejó de asistir a sus empleos y cumple su función desde los hogares. Por ende, no necesita tanta ropa y esta no se ensucia. Otro de los factores, según el comerciante, es el más obvio: lo económico. Y uno más: «El bajón se nota mucho en esta época del año, con tantos feriados. Hace un rato fui al supermercado y salí enseguida. Hay mucha menos gente», comentó, con una mueca de preocupación, el dueño del lavadero. El vecino no quiso echar más leña al fuego. «Bueno, esperemos que mejore», deslizó, y tras saludar cordialmente, salió del negocio.
CUIDADO EN ESTE CRUCE.
La de Zabala y Conde es una esquina peligrosa. El Gobierno de la Ciudad también lo consideraba así, lo que podía deducirse gracias a un cartel que estaba ubicado sobre la mano derecha de Conde, pocos metros antes de la bocacalle en cuestión. Ante la ausencia de semáforos, en más de una oportunidad hubo allí colisiones entre vehículos. Mientras Conde es asfaltada y por ella circulan dos líneas de colectivos, Zabala es una calle empedrada y con menos tránsito. A lo mejor por esta razón, algunos automovilistas se confían y la atraviesan prestando menos atención de lo aconsejable. Además de todo lo mencionado, fue quitado aquel cartel de «cruce peligroso» que se hallaba de modo precautorio sobre Conde. Esperemos que no pase nada…
POR AHORA, INCERTIDUMBRE.
Una imagen impactante es la que ofrece parte de la manzana cuyos límites son la Avenida Elcano, y las calles Virrey Avilés, Superí, Virrey Olaguer y Feliú y Gral. Enrique Martínez. Da una sensación de pena combinada con incertidumbre, ver la enorme sucursal de Carrefour en estado de abandono. Hace alrededor de dos años cerró este centro de compras que era frecuentado por muchísimos vecinos. Desde entonces la pregunta «¿qué pondrán acá?» es la que se impone al hacer alusión al tema. Han circulado versiones que indicaban que el predio sería destinado a la construcción de torres. Sin embargo, pasan las semanas, los meses, y la confirmación no llega, aunque tampoco la desmentida. Por ahora, el ex supermercado continúa tapiado en gran parte de su fachada.
Foto: Paro general. Lacroze y Zapiola, en el mediodía del jueves 10.
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