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Escenas de la vida colegialense

Caminar por Colegiales me trae esa mezcla de calma y nostalgia. Será porque nací acá, porque cada esquina cuenta una historia, o porque a pesar de los cambios, el barrio todavía conserva algo de su alma original. Cada tanto salgo a recorrerlo sin rumbo fijo, solo para ver qué hay de nuevo y qué sigue en pie. En estos días, vi varias cosas que me llamaron la atención.

Uno de los puntos casi inevitables del recorrido es el entorno del Ferrocarril Mitre. En Virrey Avilés, a la altura de las vías, se realizaron obras en las inmediaciones del paso a nivel. Hubo movimientos, máquinas y cambios visibles, aunque el cruce siguió abierto.

Muy cerca de allí, el Parque Ferroviario también muestra señales de transformación. En la zona próxima a Moldes y Zabala, durante algunos meses funcionó un puesto de vigilancia policial que ya fue retirado. A pocos metros, uno de los galpones fue cercado recientemente. Ese cerco anticipa un proyecto largamente mencionado: en ese predio está previsto que el Gobierno de la Ciudad construya un centro de salud, un CeSaC que sumará un nuevo uso a un espacio históricamente ligado al ferrocarril.

El avance de la construcción privada es otro de los rasgos que se repite en las caminatas. En la manzana delimitada por Concepción Arenal, Zapiola, Dorrego y Freire continúan las obras sobre un terreno que hasta no hace tanto albergaba un centro de exposiciones municipal. Tras la compra por parte de inversores privados, la estructura fue demolido y el predio quedó listo para una nueva etapa: allí se proyectan construcciones residenciales y sectores verdes, una combinación que empieza a volverse habitual en la zona.

Las demoliciones puntuales también marcan el pulso del cambio. En Elcano y Crámer, a pocos metros del puente del Mitre, una esquina que combinaba vivienda y local comercial ya es parte del pasado. La demolición se concretó hace pocas horas y todo indica que pronto se levantará un nuevo edificio. Algo similar ocurrió en Zapiola y Palpa: la casa que ocupaba toda la esquina, y donde durante muchos años atendió un médico conocido por antiguos vecinos, fue derribada. En su lugar, se anuncia otra construcción que modificará la fisonomía del cruce.

No todo, sin embargo, remite a pérdidas o reemplazos. La Plaza 25 de Agosto, ubicada en Giribone y 14 de Julio, muestra una cara renovada. Es un espacio que si bien pertenece a la jurisdicción de Villa Ortúzar, es muy usado por vecinos de Colegiales y de las cuadras cercanas. Hace unas semanas finalizaron distintas obras: se incorporaron mesas de ping pong y se renovaron los sectores infantiles, dándole nueva vida a un lugar de encuentro cotidiano.

Foto: la esquina de Crámer y Elcano, poco antes de ser demolida. Semanas más tarde, se concretó lo que se vislumbraba.

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