Hace poco más de un mes, este medio publicó una nota sobre el rechazo de vecinos de Colegiales a la construcción de un edificio de ocho pisos en Maure 2817, entre Crámer y Conesa. En aquel momento, el frente del terreno exhibía una pintada de grandes dimensiones con la leyenda “Obra ilegal. Colegiales se defiende. Cumplan la Ley”, que expresaba el malestar de los residentes ante el emprendimiento inmobiliario. En las últimas semanas, el panorama cambió: Colegiales Info tomó una nueva foto (es la que ilustra esta nota). Cómo se ve en ella, la inscripción ya no está y comenzaron los trabajos para instalar un obrador, visible desde la calle Maure. La novedad indica que los preparativos de la construcción siguen adelante, pese a las objeciones planteadas por los vecinos, que habían distribuido volantes para explicar por qué consideran que el proyecto contradice la normativa vigente y habían convocado a resistir el comienzo de las tareas.
Una altura que supera los límites de la zona
La controversia también fue abordada recientemente por Clarín.com, que detalló los cuestionamientos urbanísticos al emprendimiento y las gestiones realizadas para intentar que se revise la autorización otorgada. El terreno de Maure 2817 se encuentra dentro de la subzona 2A de la Urbanización Especial U20 “Barrio Nuevo Colegiales”, un sector donde las disposiciones urbanísticas buscan preservar la fisonomía residencial y la predominancia de construcciones bajas. En la nota de Clarín firmada por Silvia Gómez, también hizo hincapié en que la normativa establece una altura máxima de nueve metros y contempla la posibilidad de sumar un piso retirado, con una separación de dos metros respecto de la línea oficial. De ese modo, la altura podría llegar a los 12 metros. Sin embargo, el proyecto autorizado superaría los 25 metros, una diferencia que constituye el eje central de la disputa.
Los vecinos sostienen que la habilitación se habría concedido mediante la figura conocida como “enrase” o “completamiento de tejido”, un mecanismo que permite igualar la altura de una construcción con la de un edificio lindero. El cuestionamiento es que, de acuerdo con las disposiciones aplicables a este sector de Colegiales, ese recurso no estaría permitido.
La existencia de un inmueble más alto en las inmediaciones, ubicado en la esquina de Maure y Crámer, tampoco implica necesariamente una autorización para repetir esa altura. Se trata de un edificio levantado hace más de medio siglo, cuando regían otras condiciones urbanísticas y la preservación de la escala barrial no tenía el mismo tratamiento que en la actualidad.
El emprendimiento, a cargo de Estudio Garrone Arquitectos, contempla ocho pisos, 17 departamentos y una superficie construida de 1.570 metros cuadrados. El proyecto prevé que uno de sus laterales quede junto a la medianera del edificio existente, una disposición que también genera inquietud entre quienes viven en la propiedad lindera.
Intervención de la Defensoría
La controversia llegó al Ministerio Público de la Defensa de la Ciudad de Buenos Aires. Según consignó Clarín, la Defensoría de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo, Tributario y de Relaciones de Consumo remitió un oficio urgente al Gobierno porteño y al desarrollador para solicitar que la obra se adecue a las disposiciones urbanísticas correspondientes.
El organismo fundamentó su intervención en la necesidad de resguardar la legalidad y el interés público, además de evitar que el conflicto termine en una instancia judicial. En su evaluación, el proyecto vulneraría las características residenciales y de baja densidad que se busca preservar en ese sector.
Como se mencionó hace más de un mes, los vecinos consiguieron que la situación llegara a la Legislatura porteña. La legisladora Bárbara Rossen, de Fuerza por Buenos Aires, presentó un proyecto de resolución para solicitar al Poder Ejecutivo explicaciones sobre la factibilidad urbanística concedida al emprendimiento y los fundamentos técnicos y legales utilizados para habilitarlo.
La proximidad de la futura construcción respecto de los edificios existentes plantea interrogantes sobre las molestias durante los trabajos y las posibles consecuencias de las excavaciones. Una residente entrevistada por Clarín describió el impacto de los martillazos en su vivienda y expresó temor por los cimientos de su edificio, ante la previsión de que el proyecto incluya un subsuelo.
Discusión que excede la parcela
Los reclamos por Maure 2817 se inscriben en una discusión más amplia sobre los cambios en la normativa urbanística porteña y sus efectos sobre los barrios de casas bajas. La modificación del Código Urbanístico incorporó mecanismos que permiten aumentar la capacidad constructiva, alcanzar alturas de edificios linderos en determinadas condiciones y avanzar con nuevas edificaciones dentro de las manzanas, entre otros cambios.
Para quienes cuestionan estas transformaciones, el problema es cómo compatibilizar el desarrollo inmobiliario con la conservación de la identidad residencial y la infraestructura disponible. En nuestro barrio, sostienen que el caso de Maure no es el único que genera preocupación por el avance de emprendimientos que modifican la escala tradicional de Colegiales.
Situaciones similares también motivaron la organización de residentes de otros sectores porteños. A estos planteos se suma la inquietud por la capacidad de los servicios urbanos. Los residentes advierten que el incremento de las viviendas no siempre está acompañado por mejoras visibles en las redes de agua potable y cloacas, una cuestión que adquiere relevancia cuando se incorporan nuevas unidades a zonas consolidadas.
En Maure 2817, donde durante décadas hubo un terreno baldío, los preparativos para levantar 17 departamentos ya están a la vista. Mientras el obrador comienza a instalarse, continúa el cuestionamiento vecinal sobre la autorización y la compatibilidad del proyecto con las reglas que rigen en ese sector de Colegiales.