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Cerró en Colegiales y en todos lados

La foto que ilustra esta nota es elocuente: el local de Pandañés ubicado en la esquina de Federico Lacroze y Zapata permanece cerrado. Así está desde hace varios días. En la puerta todavía puede verse un cartel que anuncia que el establecimiento se encuentra “cerrado por reformas”, aunque esa explicación ya no se corresponde con la situación de la empresa: según informaron distintos medios, el cierre es definitivo y forma parte del cese de operaciones de la cadena. La sucursal llevaba un tiempo considerable en Colegiales y se había incorporado al movimiento comercial de la avenida Federico Lacroze, donde conviven negocios de distintos rubros. Por eso, el cartel colocado en el acceso puede llevar a algunos vecinos y clientes habituales a esperar una reapertura que finalmente no se producirá.

El cierre, además, no se limita a este establecimiento. Pandañés también dejó de funcionar en su otro local de Colegiales, ubicado en Elcano 3165, y la medida alcanzó al resto de las sucursales de la firma. La empresa, que atravesaba dificultades económicas y ya se encontraba bajo un proceso de concurso preventivo, anunció que solicitaría su propia quiebra.

Según informó Infobae, durante la madrugada del viernes 2 de octubre los trabajadores recibieron un mensaje de WhatsApp en el que se les comunicó el cese de las operaciones y se les indicó que no debían presentarse a trabajar. En el mensaje, la empresa explicó que atravesaba “una situación económica muy compleja” y que, pese a haber buscado alternativas para continuar, no había encontrado una solución viable.

La situación también fue reflejada por América TV, que en su cuenta de Facebook señaló que, al presentarse posteriormente en los establecimientos, algunos trabajadores encontraron que las cerraduras habían sido cambiadas. Esto les habría impedido inicialmente ingresar para retirar sus pertenencias personales y los elementos que tenían en los lockers.

Clarín, por su parte, informó que Pandañés ya transitaba un concurso preventivo presentado ante la Justicia y que, ante el agravamiento de su situación financiera, la firma había decidido solicitar su propia quiebra.

Entre las razones expuestas para explicar la crisis aparecen la caída del consumo y el incremento de los costos. Página/12 señaló, citando a fuentes de la empresa y entidades del sector, que la disminución de las ventas habría alcanzado niveles muy elevados en distintos segmentos: hasta un 60% en panificados tradicionales y un 80% en pastelería y facturas, de acuerdo con datos de la Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN).

El mismo medio indicó que la empresa había atribuido su situación financiera al contexto económico y a un descenso del consumo superior al 50% respecto de sus volúmenes históricos. El expediente concursal presentado ante la Justicia comercial en noviembre del año pasado también habría mencionado el aumento de los costos operativos como uno de los factores que afectaron la actividad.

Pandanés había desarrollado un modelo de producción basado en la panificación artesanal, con una planta centralizada de unos 1.700 metros cuadrados. De acuerdo con los registros comerciales y judiciales citados por Página/12, la compañía acumulaba además pasivos por más de 58 millones de pesos en cheques rechazados por falta de fondos.

La situación laboral también quedó expuesta tras el cierre. Uno de los trabajadores despedidos relató a Página/12 que el miércoles anterior la empresa había depositado los salarios y el aguinaldo que se encontraba pendiente desde junio, aunque no habría realizado los aportes jubilatorios, las cargas sociales ni los pagos patronales correspondientes a la obra social. Las indemnizaciones tampoco habían sido abonadas.

Mientras tanto, el sitio oficial de Pandañés, pandanes.com.ar, continúa activo. Allí todavía se presenta a la firma como un emprendimiento nacido en 2017 por iniciativa de dos daneses, Lise y Klaus, con el objetivo de desarrollar una propuesta de panificación diferente en la Argentina. La página conserva además referencias a la apertura de sus primeros locales en Cañitas y Recoleta y ofrece información sobre productos destinados al sector gastronómico y a comercios de productos naturales.

La permanencia del sitio web contrasta con lo ocurrido en los locales. En Colegiales, tanto el establecimiento de Lacroze y Zapata como el de Elcano entre Conde y Freire, ya no volverán a funcionar. Y lo mismo sucederá con el resto de las sucursales.