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Escenas de la vida colegialense

Caminar por Colegiales siempre me trae esa mezcla de calma y nostalgia. Será porque nací acá, porque cada esquina cuenta una historia, o porque a pesar de los cambios, el barrio todavía conserva algo de su alma original. Cada tanto salgo a recorrerlo sin rumbo fijo, solo para ver qué hay de nuevo y qué sigue en pie. En estos días, vi varias cosas que me llamaron la atención.

Un mediodía de agosto me detuve en Federico Lacroze, entre Amenábar y las vías del Mitre (foto). En ese local de fachada verde funcionó durante años un bar de los de antes. Después fue  un supermercado “chino”, hoy también cerrado, pero arriba, en el primer piso, sigue colgada una vieja marquesina vertical que dice “billares”. Es como un guiño al pasado que se resiste a desaparecer. Los locales de al lado también están desocupados. ¿Se viene otro edificio?

Más adelante, en la esquina de Federico Lacroze y Conde, me encontré con una novedad. Durante meses vi cómo reformaban el local donde había un bazar. Ahora, con todo renovado, abrió una concesionaria de autos. Impecable, moderna… Se trata de una de las tantas sucursales de una marca con presencia nacional.

Caminé por Teodoro García. Me detuve entre Álvarez Thomas y Giribone. Técnicamente es Chacarita, pero para mí sigue siendo parte del mismo paisaje que recorrí toda la vida. Hasta hace poco, el estacionamiento de la mano izquierda estaba clausurado por obras. Ayer, por fin, vi que lo reabrieron. Todo volvió a la normalidad en esa cuadra donde se alza el Club Atlético Chacarita Juniors, una presencia firme que mantiene viva la identidad deportiva de la zona.

En el Parque Ferroviario, me sorprendió ver un nuevo puesto de vigilancia de la Policía de la Ciudad. Es bastante grande y está ubicado cerca de Moldes y Zabala. No puedo evitar preguntarme si suma tranquilidad o si marca que algo cambió en el clima del barrio.

Lo que definitivamente cambió –y sigue cambiando– es el paisaje urbano. Las grúas y los andamios se multiplican. Por ejemplo, en Conde y Benjamín Matienzo, a metros de Plaza Mafalda, avanza la construcción de otro edificio. Uno más de los tantos que se vienen levantando en Colegiales. No tengo nada contra el progreso, pero a esto, ¿cabe me llamarlo progreso? Me preocupa sí, que con tanto cemento, se pierda la esencia que hizo de este barrio un lugar tan especial.

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