Entre las vías del ferrocarril Mitre y la avenida Cabildo, existe una zona de Buenos Aires que, aunque oficialmente pertenece a Colegiales, a menudo es confundida por sus residentes como parte de Belgrano o Palermo. Esta ambigüedad identitaria no impide, sin embargo, que el Pasaje General Paz sea recurrentemente mencionado en publicaciones que destacan sitios pintorescos de la ciudad. Su particular encanto lo ha convertido en una de las joyas urbanas del barrio, pese a que muchos no lo reconozcan como tal.
El pasaje y su estilo
Construido en 1925, este pasaje es hoy un enclave residencial privado, con acceso restringido a vecinos y propietarios. Se ingresa únicamente por dos portones: uno en Ciudad de la Paz al 500, y el otro por la calle Zapata a la misma altura. Su carácter cerrado impide que figure en mapas actuales, y lo ha convertido en un sitio casi secreto, pese a que fue concebido originalmente como una vía pública.
Entre tantas menciones periodísticas, en abril de 2024, el portal Infobae le dedicó una extensa nota, destacándolo como uno de los pasajes más exclusivos de Buenos Aires. En ella se describe su evolución: de respuesta habitacional frente al auge migratorio del siglo XX a barrio cerrado de diseño singular. En su interior se conservan 57 unidades distribuidas en cuatro niveles, muchas de las cuales han sido renovadas y convertidas en ateliers, estudios o consultorios. Las superficies varían entre 50 y 80 metros cuadrados, manteniendo detalles arquitectónicos originales.
El artículo también destaca su diseño único: una estructura que recuerda a un amplio patio central, con canteros, mayólicas, bancos adosados a las paredes y elementos que evocan una estética ligeramente andaluza. Todo el complejo se despliega en un terreno de 25 metros de frente, con tres pisos, terrazas, balcones, escaleras exteriores y barandas de hierro forjado, configurando un espacio urbano que combina lo funcional con lo estético.
Su nombre anterior
Pese a su reconocimiento actual, el pasaje guarda un dato poco conocido: en sus inicios, llevó otro nombre. Según una investigación de Alberto Gabriel Piñeiro, autor del libro “Las Calles de Buenos Aires. Sus nombres desde la fundación hasta nuestros días”, hacia 1931 figuraba en planos oficiales con la denominación de “Isabel Sánchez Vinent”. En una primera edición de su obra, Piñeiro no logró identificar el origen del nombre ni la ubicación exacta de la calle. Sin embargo, en una segunda edición, y gracias al aporte del investigador Horacio Ramos, pudo establecer que ese nombre correspondía al actual Pasaje General Paz.
El cambio de nombre fue progresivo. La elección inicial, Isabel Sánchez Vinent, respondía a un homenaje personal: ella era la esposa del ingeniero Pedro Vinent, propietario del terreno y responsable del diseño del complejo. Con el tiempo, la vía adoptó el nombre de una de las calles que la bordeaban: General Paz. Pero esta calle también cambiaría su denominación en 1941, cuando el nombre fue asignado a la actual avenida de circunvalación, y la arteria local pasó a llamarse Ciudad de la Paz.
La historia del pasaje fue también registrada por Rolando Schere en su libro “Pasajes” (1998), donde se cita que Pedro Vinent no solo diseñó el conjunto habitacional, sino que lo habitó y administró durante varios años, consolidando un modelo de vivienda colectiva que, casi cien años después, continúa en pie.
Así, el Pasaje General Paz es un rincón pintoresco y exclusivo de la ciudad, pero además un testimonio de la evolución urbana. Un espacio discreto, pero que concentra una riqueza histórica y estética que trasciende sus límites físicos.
Foto: el interior del pasaje (pablobedrossian.com).
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