Colegiales tiene sus propios problemas, pero no está exento de padecer las problemáticas que vive la Ciudad de Buenos Aires en general. Los vecinos de nuestro barrio continúan siendo blanco de robos de metales, especialmente, el bronce. En edificios y viviendas particulares se viene sufriendo en forma cotidiana, el accionar de delincuentes que se llevan porteros eléctricos, picaportes, manijas, portalámparas, etc. Los asaltantes actúan con total desparpajo y alarmante impunidad. Los muestran los videos captados por cámaras de seguridad que circulan generosamente en las redes sociales y grupos de whatsapp. Allí se ve como en cuestión de segundos, a plena luz del día y a cara descubierta, los intrépidos ladrones son capaces de arrancar un complejo aparato como un portero eléctrico, meterlo en una bolsa y marcharse muy sueltos de cuerpo.
Desde luego, la nuestra no es la única zona involucrada en la ola de robos. El crecimiento de esta actividad delictiva ha sido tan grande, que ante el malestar de los vecinos, los legisladores de CABA decidieron obrar. En tal sentido, aprobaron una modificación al Código de Faltas, promoviendo multas cercanas hasta el millón y medio de pesos, a quienes compren metales de modo ilegal. Esta medida, implica un importante aumento en el monto de las multas contempladas hasta la actualidad.
La opinión de una legisladora
El sitio parlamentario.com, ofreció mayores detalles: “La presidenta de la Comisión de Justicia y legisladora de la Unión Cívica Radical – Evolución (UCR-Ev), Inés Parry, detalló que la medida busca fortalecer la regulación en torno a la gestión de residuos sólidos urbanos (RSU). La reforma establece claramente que aquellos individuos que lleven a cabo actividades relacionadas con la gestión de RSU sin la correspondiente autorización y habilitación serán pasibles de sanciones, las cuales incluyen multas que oscilan entre mil y diez mil unidades fijas -es decir, entre 146.660 y 1.146.660 pesos-, además de la posibilidad de clausura o inhabilitación”.
El portal que cubre la actividad desarrollada por el palacio legislativo poteño y otras Legislaturas, publicó también la opinión de Parry: “En términos prácticos, esto implica que cualquier persona involucrada en la gestión de residuos sólidos urbanos sin los permisos adecuados se enfrentará a multas considerables, así como a la posibilidad de clausura de su establecimiento. Esta iniciativa tiene como objetivo principal combatir el robo de metales, especialmente aquellos utilizados en elementos arquitectónicos como porteros eléctricos, picaportes y buzones. Al aumentar las penalidades para los comercios que adquieran estos artículos de manera ilegítima, se espera disuadir eficazmente la participación en el mercado ilícito de metales, contribuyendo así a la preservación del patrimonio urbano y la seguridad en las comunidades”.
Una muestra en pequeña escala
Para muestra, basta un botón, señala el dicho popular. En este caso, escogimos el testimonio de un vecino de Colegiales que optó por no dar nombre y apellido. “Mi papá vive en un edificio de la calle Teodoro García. Un día fui a visitarlo y me di cuenta que se habían robado la manija de la puerta del edificio. Era de bronce. Lógicamente, debieron comprar otra, pero la gente del consorcio tuvo la precaución de no adquirir una manija del mismo material. En otra visita que le hice, vi que tampoco estaba el portero eléctrico. Tardaron unos días en reponerlo. Obviamente, ni pensaron en que fuera de bronce. Con algunos días de diferencia, yo mismo había sido víctima del robo del portero eléctrico del edificio donde vivo. Me enteré por el grupo de Whatsapp de los vecinos. Publicaron fotos. En lugar de los timbres estaba el agujero con los cables sueltos. Al rato mandaron el video. Llegó un muchacho con una herramienta, en unos segundos sacó el aparato y se fue… Tremendo”.
Foto: donde hay un agujero negro, hubo un portero eléctrico.
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