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Virrey Arredondo al 2900: cerró la planta de Le Blé

Le Blé cerró una de sus plantas de Colegiales en medio de una crisis financiera. La fábrica que funcionaba en Virrey Arredondo al 2900 dejó de operar y el inmueble se ofrece en alquiler, como se ve en la foto obtenida en el día de hoy, la cual encabeza esta nota. El cierre se produce después de años de reclamos vecinales por ruidos, olores y movimiento de vehículos. Mientras tanto, la empresa atraviesa un fuerte deterioro económico, solicitó el concurso preventivo y redujo su estructura.

En el galpón situado sobre la calle Virrey Arredondo, entre Zapiola y Conesa, funcionó una planta de elaboración y distribución de productos de Le Blé, la cadena de cafeterías que nació en el barrio y que, con el paso de los años, extendió su presencia a distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires.

El cierre de ese establecimiento representa un nuevo capítulo en la retracción de la firma, que atraviesa una crisis financiera y laboral. La situación económica de la compañía había trascendido meses atrás, pero en agosto de 2026 se conoció que la sociedad vinculada a la marca solicitó la apertura de un concurso preventivo para reorganizar sus deudas.

La clausura de la planta de Arredondo también pone fin a una etapa marcada por las quejas de los vecinos de la zona, quienes durante un tiempo prolongado denunciaron las molestias ocasionadas por la actividad industrial en una manzana de características residenciales.

Cuestionada por los vecinos

En 2022, vecinos de la manzana delimitada por Virrey Arredondo, Virrey Loreto, Zapiola y Conesa comenzaron a organizarse para reclamar por el funcionamiento de la fábrica. Según expresaron entonces, las máquinas y los extractores generaban ruidos durante las 24 horas, mientras que las tareas de carga y descarga de mercadería comenzaban de madrugada.

También manifestaron preocupación por los olores, el calor, el movimiento de utilitarios y las condiciones de seguridad del establecimiento. En particular, cuestionaban que una actividad de esas características se desarrollara en un sector residencial.

A fines de aquel mes, Daniela Facal impulsó una petición en Change.org titulada “NO a la fábrica LE BLE en Colegiales”. El reclamo señalaba que la empresa había instalado un centro de producción de aproximadamente 750 metros cuadrados, destinado a abastecer sus sucursales. Los firmantes cuestionaban, además, el impacto ambiental de la actividad y la circulación de vehículos vinculados con la distribución de alimentos.

La iniciativa reunió cientos de adhesiones. Entre los comentarios, distintos vecinos reclamaron el cumplimiento de las normas, expresaron su preocupación por la contaminación sonora y sostuvieron que una industria de ese tipo debía instalarse en una zona habilitada para usos fabriles, y no en un barrio residencial.

Durante los meses siguientes, los reclamos continuaron. En octubre de 2022, una vecina informó que la habilitación del establecimiento todavía se encontraba en trámite y aseguró que se habían solicitado permisos para elaborar comidas, producir panificados y almacenar mercadería en cámaras frigoríficas.

Los habitantes de la manzana denunciaron que el ruido persistía durante el día y la noche, que los vehículos realizaban tareas de carga y descarga desde las primeras horas de la mañana y que la actividad afectaba el descanso. También señalaron inconvenientes vinculados con el consumo eléctrico y la obstrucción de desagües, situaciones que atribuyeron al funcionamiento de la planta.

En marzo de 2023, Daniela Facal volvió a exponer la preocupación de los vecinos. Según la información que aportó en aquella oportunidad y que también publicara este medio, las consultas realizadas ante organismos porteños indicaban que no existía un expediente de permiso de obra. También cuestionó las condiciones de las instalaciones de gas y electricidad, la falta de documentación contra incendios y la ausencia de controles que, a su entender, correspondían a una industria de esas dimensiones.

Los vecinos afirmaban que habían realizado numerosas denuncias y que el conflicto había llegado a instancias judiciales. Además, señalaron que las mediciones de ruido efectuadas durante la madrugada habían registrado valores que consideraban excesivos. Estas afirmaciones correspondían a los testimonios y documentos presentados por los denunciantes, quienes reclamaban una intervención más efectiva de las autoridades.

La disputa se había iniciado años atrás y, pese a las presentaciones realizadas, los residentes no habían conseguido que la actividad cesara en aquel momento. Ahora, con el cierre del establecimiento, la situación cambió, aunque el inmueble permanece como testimonio de un conflicto que puso en discusión la convivencia entre la producción industrial y la vida cotidiana en Colegiales.

La crisis económica de Le Blé

El cierre de la planta coincide con las dificultades financieras que afectan a la compañía. De acuerdo con una publicación de noticiasargentinas.com de agosto de 2026, Be Larch SA, sociedad vinculada a la cadena, se presentó ante la Justicia para solicitar el concurso preventivo. En esa presentación declaró 76 acreedores y un pasivo de 1.566,8 millones de pesos.

Precisó NA que la marca Le Blé nació en 2008 por iniciativa de Pablo “Paul” Petrelli y su esposa, Donatienne Fievet, con una propuesta gastronómica inspirada en las panaderías francesas. Que su primer local abrió en Colegiales y quem con el tiempo, el emprendimiento se expandió mediante sucursales propias y franquicias, además de desarrollar centros de producción para abastecer a sus puntos de venta.

En 2018, la cadena ya contaba con 22 sucursales y posteriormente llegó a informar 39 establecimientos, entre propios y franquiciados. Sin embargo, según la misma publicación, su red se redujo a alrededor de 20 locales, en su mayoría franquicias.

La empresa atribuyó el deterioro de sus cuentas a la caída del consumo, el aumento de los costos operativos, laborales y fiscales, la pérdida de locales relevantes y las dificultades para obtener financiamiento. También reconoció que la estructura diseñada durante la etapa de expansión quedó sobredimensionada frente a la contracción del negocio.

El impacto alcanzó al empleo: la planta de trabajadores directos pasó de 49 personas en noviembre de 2025 a 15 en agosto de 2026. La publicación también consignó cheques rechazados por falta de fondos y reclamos laborales incorporados al expediente judicial.

Así, el cierre del establecimiento de Virrey Arredondo se inscribe en una etapa de achicamiento para una firma que había convertido a Colegiales en el punto de partida de su crecimiento.

Foto: Arredondo entre Zapiola y Conesa. El galpón está en alquiler.