Hace algunas horas, un caso que tomó alto vuelo mediático involucró a la cantante Lourdes Fernández, del grupo Bandana, y a su pareja, Leandro Esteban García Gómez. El hombre resultó detenido mientras ella, fue hospitalizada luego de que su madre denunciara su desaparición. Finalmente la cantante apareció en un departamento del barrio de Palermo. El hombre, en tanto, recibió acusaciones por violencia de género, por secuestro y por haberle suministrado estupefacientes a Lourdes, generando el tema una importante cobertura de los medios de comunicación.
El domicilio donde se encontraba la artista al ser asistida por el SAME queda en la calle Ravignani, a pocas cuadras de nuestro barrio. Sin embargo, el caso se relaciona de manera mucho más estrecha con Colegiales porque el acusado vivió en un departamento de la calle Concepción Arenal, en el complejo conocido como La Algodonera. En la vivienda que alquilaba –en el límite entre Chacarita y Colegiales-, había sido protagonista de hechos de violencia, acumulando, por otra parte, una importante deuda con su propietario y llegado la situación a terreno judicial.
Una vivienda de la calle Concepción Arenal
En 2022, el dueño del inmueble lo demandó en el Juzgado Civil N°103 por una deuda de 1,3 millones de pesos —cuando el dólar apenas superaba los cien— y, recientemente, pidió que el tribunal dicte sentencia de una vez, informó Infobae, agregando que todo comenzó en 2019, cuando García Gómez alquiló un departamento completamente amueblado en la calle Concepción Arenal, dentro del complejo La Algodonera. El contrato, firmado por un valor de 20 mil dólares, establecía que la vivienda sería usada exclusivamente por él y su familia.
Pero lo que empezó como un simple alquiler terminó convirtiéndose en una pesadilla para el propietario. A los pocos meses de firmado el contrato, comenzaron las facturas impagas y los conflictos dentro del edificio. Según la denuncia, en los primeros meses de 2020 se escuchaban gritos, golpes y portazos constantes que alarmaron a los vecinos. Las quejas se multiplicaron y el consorcio llegó a aplicar multas al dueño del departamento.
En varias oportunidades, siguió informando Infobae.com, efectivos policiales acudieron al lugar por denuncias de los residentes. De acuerdo con el expediente judicial, García Gómez solía evitar el contacto con los agentes o responderles de forma evasiva. La situación se agravó en agosto de 2020, cuando la vivienda fue allanada por orden del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°12, en el marco de una causa por disparos de arma de fuego ocurridos en un edificio de oficinas de la calle Sarmiento, a principios de julio.
La denunciante del episodio fue su expareja, quien también lo había acusado de violencia de género. Para entonces, el empresario ya portaba una tobillera electrónica. En su descargo, aseguró que creyó que el arma involucrada era “de juguete”.
Mientras tanto, los disturbios en el departamento no cesaban. Las deudas por impuestos, servicios y expensas se acumulaban, y el propietario se vio obligado a enviar reiteradas cartas documento tanto al inquilino como a su garante, la madre de García Gómez, quien terminó también como co-demandada.
Recién en mayo de 2021, el dueño logró recuperar el inmueble. Lo que encontró fue un panorama desolador: electrodomésticos rotos, muebles dañados, cortinas quemadas, alfombras inutilizables y colillas de cigarrillo flotando en el inodoro. Faltaban además varios objetos, entre ellos el router de wifi y un reproductor de DVD. Según las facturas presentadas en la causa, el costo de reparación y pintura superó los 100 mil pesos de aquel momento.
En esos mismos meses, García Gómez cumplía arresto domiciliario precisamente en ese departamento. Un documento judicial citado en la causa indica que “mantiene el cumplimiento de su detención en el domicilio sito en Concepción Arenal”. Como contacto alternativo justamente figuraba su pareja, Lourdes Fernández, quien lo habría acompañado durante su detención. En el allanamiento, la Policía secuestró una pistola Glock calibre 9 milímetros.
Por ese episodio, el Tribunal N°8 lo condenó el 23 de diciembre de 2020 a dos años y cuatro meses de prisión en suspenso, además de exigirle iniciar un tratamiento psicológico supervisado por el Cuerpo Médico Forense. En su declaración, García Gómez reconoció que atravesaba un cuadro de consumo problemático de cocaína y ansiolíticos sin receta médica, y que realizaba sesiones virtuales con un psiquiatra dos veces por semana.
A mediados de 2025, el empresario volvió a aparecer en los tribunales, esta vez por una deuda de más de tres millones de pesos en expensas con el consorcio de un edificio de la calle Ravignani, publicó el medio periodístico. Esa causa tramitó ante el Juzgado Civil N°33, aunque finalmente ambas partes alcanzaron un acuerdo.
Foto: Álvarez Thomas y Santos Dumont, uno de los sectores del imponente complejo La Algodonera.
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