Luis Antonio Amuchástegui nació el 12 de diciembre de 1960, en la capital cordobesa. Debutó en la primera de Racing de Córdoba en 1978. Sus momentos de máximo esplendor coincidieron con su paso por la entidad de Nueva Italia, con la cual se consagró subcampeón del Nacional ’80, escoltando a Rosario Central. Alfio Basile dirigió a la Academia en aquel brillante momento de su historia.
Puntero derecho hábil y de muy buenas aptitudes en la definición, fue convocado a la Selección por César Luis Menotti y luego, también Carlos Bilardo lo citó para vestir la casaca albiceleste, aunque no participó en mundiales. A una frustrada transferencia al Valencia de España –se negó a dejar el país a pesar de la insistencia de los españoles y de la dirigencia de Racing- le siguió la incorporación al San Lorenzo de Héctor Veira en 1984.
En 1985, con el mismo entrenador, se pondría la camiseta de River. Su debut no pudo ser más auspicioso: en la primera fecha del Nacional, el Millonario derrotó 3-1 a Cipolletti de Río Negro en el Estadio Monumental. El primer gol del partido, lo marcó “el Araña” (el apodo que lo identifica desde chico, por su enrulada cabellera y la rapidez con la que trepaba a los árboles) a Arturo Marcelo Yorno mediante un golpe de cabeza. ¿El equipo? Goycochea; Saporiti, Borelli, Ruggeri y Montenegro; Berrueta, Gallego y Alfaro; Amuchástegui (78’ Píccoli), Gareca y Villazán (53’ Gorosito). En el Nacional jugó 12 partidos e hizo 10 goles. En el torneo siguiente –temporada 1985/86- los dirigidos por el Bambino darían la vuelta olímpica con Amuchástegui como una importante pieza en el andamiaje ofensivo. En este campeonato registró 35 presencias y 10 conquistas. Luego armó las valijas y se marchó al América de México, aunque tuvo tiempo para intervenir en el primer partido por la Copa Libertadores ’86, dato que indica que, oficialmente, Amuchástegui también es uno de los futbolistas que obtuvieron el primer título de América para la institución. Este último encuentro fue nada menos que en un superclásico: terminó 1-1 en La Bombonera. Veira lo puso desde el arranque y a los 18’ del segundo tiempo lo relevó Centurión. Sus números finales en River, contabilizando esta única presencia internacional, arrojan un saldo de 48 cotejos disputados y 19 goles.
Después de su estadía en México regresó a la Argentina. Para la temporada 1987/88 se calzó nuevamente la camiseta de su primer amor. En el Racing cordobés se quedó hasta 1990/91, incluyendo participaciones en Primera A y Nacional B. Se retiró en otro club de la Docta, General Paz Júniors, donde intervino en el Torneo del Interior de 1992.
Foto: elgrafico.com.ar
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