Gente de Cole

El poeta de Colegiales

Desde la pluma de Héctor Eduardo Villavicencio han surgido grandísimas creaciones. Este vecino que tiene más de noventa vitales años, a lo largo de su vida ha escrito una enorme cantidad de poemas referidos al barrio de Colegiales en particular, y a la ciudad de Buenos Aires en general. En forma manuscrita, fueron unos cuantos los que personalmente acercó hasta nuestra redacción.

Luego de elegir tres de ellos, en esta página los publicamos.  Los poemas no han sido transcriptos en su totalidad, sino que se han seleccionado algunos de sus versos. Es nuestro deseo que esta selección arbitraria, no resulte ofensiva para Don Villavicencio y a la vez, pueda ser disfrutada por los lectores. Desde luego, que no es lo mismo un resumen que la obra completa, aunque probablemente, al prestar la debida atención a los versos compilados, muchos conseguirán apreciar el singular talento de este exquisito poeta barrial.

Café Argos

Café de aquella esquina, Lacroze y Álvarez Thomas

Que fuiste en muchos años, el hito de la reunión

Cuando a los dieciocho, munidos de la libreta

Pisamos tus mosaicos, con sentida devoción.

 

Los hermanos Frumento, Marcovecchio padre e hijo

Asiduos concurrentes, vecinos de corrección

Como varios armenios, que durante largo tiempo

Reservaban la mesa, con cierta antelación.

 

De joven yo he jugado, los diferentes juegos

Y algunos campeonatos, con gran dedicación

Que aprendí mirando, a varios profesionales

Que en el billar dejaron, su pasta de campeón.

 

Evoco tu prestancia, café de Colegiales

Que junto al Cine Argos, fueron fiel pendón

Que engalanó esa esquina, por muchos… muchos lustros

Dejando un vacío y cruel desolación.

 

Hoy paso por tu puerta y me invade la nostalgia

Porque fuiste peldaños de aquel fiel muchachón

Que pronto se hizo hombre, enfilando otro rumbo

Pero en un rincón del alma, él nunca te olvidó.

 

Al barrio Colegiales

La estación de los tranvías, que en Álvarez Thomas estaba

Donde dos líneas diariamente, por la ciudad circulaban

Las ocho esquinas famosas, con dos cafés que albergaban

Muchachada bullanguera, que de todo conversaban

 

La arboleda tan frondosa, y las veredas bien amplias

Y los jardines tan bellos, que lucían muchas casas

En Lacroze y Álvarez Thomas, otro café de arrogancia

Reunía otro elemento, la gente de la barriada.

 

Comerciantes muy vecinos, que al billar se dedicaban

Donde había ajedrez, y también generala

En una época lo frecuentó, con un grupo de su barra

Boyé, el jugador de Boca, que vivía a cuatro cuadras

 

Barrio de artistas famosos, aumentaron la prestancia

De este viejo Colegiales, que fue acrecentando su fama

Petrone, Muiño, María Duval, Pugliese, Charlo que cantaba

Con su mujer Sabina Olmos, a tres cuadras de mi casa

 

Zulma Faiad, Alterio, la Brunetti, con su lindísima estampa

Y Antonio Tormo que en un tiempo, era figura cotizada

Cuántos recuerdos hermosos, hoy se agolpan en mis entrañas

Rememorando viejas cosas, que me inundan de nostalgia.

 

Cines de barrio

Famosos cines de barrio

que han quedado en el olvido

me siento muy conmovido

porque los tengo presentes

 

Un pasado reluciente

se ha grabado en nuestra alma

rememorando con calma

esta etapa tan querida

 

que fue parte de la vida

de esa niñez tan pura

manifestando dulzura

en todos sus pensamientos

 

Por eso, todo lo que siento

al recordar mi barriada

que estaba bien engalanada

Por tus biógrafos variados

 

Siendo el “Argos” más nombrado

estrenando en la semana

con películas bacanas

casi siempre extranjeras

 

Le seguía en la vidriera

el cine-teatro “Reggio”

que siete cuadras más lejos

hacíamos de buen agrado

 

Para ver a los Tres Chiflados

el gran perro “Rin Tin Tin”

las cómicas de Carlitos Chaplín

El Halcón Enmascarado

 

El Príncipe Enamorado

Dumbo, Bambi, Blanca Nieves

Las Aventuras de Tom Sawers

Pinocho, el Gordo y el Flaco

 

Mi arrabal fue Colegiales

de jardines con aromas

donde había estos tres cines

y uno de ellos, el “Álvarez Thomas”

 

Disfrutábamos con ilusión

eligiendo a las favoritas

invadiendo la desazón

al no conseguir los veinte guitas

 

De estos tres biógrafos barriales

que hubieron en mi distrito

era este el más barato

donde íbamos seguidito

 

Con gozo rememoro, al cine de barrio

donde pasé un lapso de gran alegría

pero al recordarte, me pongo contento

porque fue feliz, toda el alma mía.

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