Barrio Mío

Recorro tus calles, Colegiales

Hoy: Olleros.

“Peligro. Zanja abierta. Reducción de calzada”. En Olleros y Conde, las obras de Aysa ocupan gran parte de la esquina. Ninguna de las dos calles tiene un alto caudal de tránsito, lo que hace que las incomodidades no sean tantas, en este soleado martes de octubre, a primera hora de la tarde. Muy cerca, hay un taxi detenido en Olleros, con un conductor al volante que lleva puesto el barbijo, tal vez, a la espera de un pasajero.

Junto a la entrada de un edificio, en una pared, un cartel anuncia que se ha perdido un gato de nombre Ruperto. A pocos pasos, dos locales comerciales continúan cerrados, señal de que todavía es la hora de la siesta. En una arteria caracterizada por sus numerosas casas bajas, algunos edificios y pocos negocios, los mencionados, son dos de los representantes comerciales de Olleros.

Un muchacho anda en bicicleta por la vereda. Acaba de pasar frente al Colegio de las Estrellas, establecimiento educativo desde el interior del cual, se oyen los gritos de los chicos, posiblemente, en momento del recreo. En la puerta del colegio, en una hoja escrita por alumnos, entre otras cosas, pueden leerse estas palabras: amor, tolerancia, seguridad, respeto, confianza…

Olleros en el cruce con Delgado. En la foo principal, el cartel nomenclador de la calle.

La calle es muy tranquila. La calzada empedrada es atravesada por escasos autos. Por la vereda, se ve caminar a algunos adolescentes y no mucho más… En un poste se ofrecen, por intermedio de otro cartel, clases de piano. A medida que transcurre la caminata se va vislumbrando el cruce con Gral. Enrique Martínez, donde las obras de Aysa también ocupan una importante superficie.

Apenas se cruza esta arteria, hay un baño químico en la vereda. En la puerta de varias casas han pegado volantes publicitarios con una contundente inscripción: “El terror de las cucarachas. Fumigaciones sin olor. No tóxico”.  Pese al escaso tránsito, lo que no sobra es lugar para estacionar. Prueba de ello, un automovilista con balizas encendidas, recorre lentamente Olleros –los vehículos están estacionados en ambos cordones-, por ahora, sin éxito. Una vecina arroja basura en un contenedor. A lo lejos, se distinguen más vallados: se trata del encuentro de Olleros con Delgado, esquina donde también Aysa lleva a cabo obras. A propósito de coches estacionados, adentro de uno, una mujer teclea en su teléfono.

Entre Delgado y la Avenida Álvarez Thomas la cuadra es considerablemente más corta: sólo tiene unos cuarenta metros de extensión. Como para completar el panorama de trabajos callejeros, la misma empresa también aquí está presente, con la diferencia de que la circulación se ve entorpecida de modo más agudo, ya que a los conductores que doblan desde la avenida hacia Olleros, la maniobra de giro se les dificulta un poco. Entre zanjas, obreros y vallados, se divisa la fachada de Sanitarios Giardina, histórico comercio de la zona, ubicado en la ochava de Olleros y Álvarez Thomas.

FICHA TÉCNICA:

Olleros comienza en Valentín Alsina, avenida que bordea el Campo Municipal de Golf. En esos inicios, por escasos cien metros, aproximadamente, actúa como línea fronteriza entre Belgrano y Palermo. Luego de pasar por debajo de las vías del Ferrocarril Mitre, queda exclusivamente del lado de Palermo. Durante tres cuadras (entre Libertador y Luis María Campos) su anchura permite la presencia de un boulevard, pero a continuación se vuelve más estrecha. Después de la Avenida Cabildo, ingresa a Colegiales y al atravesar Álvarez Thomas lo hace en Chacarita, barrio donde –en la Avenida Corrientes- concluye su trayectoria, totalizando 27 cuadras.

EL MOTIVO DEL NOMBRE:

Juan José Olleros (1794-1857) un coronel que intervino en los combates de Chacabuco, Cancha Rallada, Maipú y Talcahuano, entre tantos otros.

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