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El caso de la fábrica Leblé: carta de una vecina

Hace unas semanas, salió a la luz un problema denunciado por gente que vive en la manzana de Virrey Arredondo-Virrey Loreto-Zapiola-Conesa, a raíz de la instalación de una fábrica de la empresa Leblé. Días atrás, recibimos un correo electrónico de una vecina, actualizando la información sobre el conflicto. A continuación la reproducimos:

«Nuevamente nos ponemos en contacto por la planta de producción y distribución de panificados de la firma Leblé, ubicada en Virrey Arredondo 2930/34. Es una fábrica con máquinas muy ruidosas, que trabajan todos los días, de noche y día. Colegiales es un barrio residencial y en ese predio jamás funcionó una fábrica de ese tipo, fue sólo un depósito en estos 50 años de existencia. No sólo nos afectan los ruidos que aturden día y noche, también producen disturbios de carga y descarga desde las 5 hasta las 8 AM.

Ya se confirmó que no tienen habilitación, sólo está “solicitada”. Se encuentran dentro del margen de la ilegalidad. Pidieron habilitación para tres rubros: para cocinar comidas elaboradas, para depositar en cámaras frigoríficas todo el stock de producción de lo que cocinan y por último, pidieron una habilitación para realizar panificados, pastelería, bollería y sándwiches.

No hay precedente de una fábrica de esta magnitud en todo el barrio, no queremos que Colegiales se incorpore a un distrito fabril. Si cada depósito existente es una posible fábrica, esto perjudicará a más vecinos.

Les recuerdo que esta gente ahora hizo una fábrica de 750 metros cuadrados en nuestra manzana, pero aún conservan el local-fábrica de 200 metros cuadrados de la calle Céspedes, donde los vecinos ya estaban sufriendo la presencia de ruidos y roedores a otra escala. Es una fábrica de gran magnitud debería que estar en zonas fabriles.

Novedades: ya produjeron un apagón en la cuadra por el gran consumo eléctrico, motivo por el cual tuvo que venir Edenor de emergencia (aún está expuesto el cartel que comprueba la presencia de Edenor). Taparon las cloacas, pienso con harina y grasa, producto de la fabricación. Aysa estuvo por lo menos dos días destapando.

Luego de tantas denuncias de los vecinos damnificados, desde la fiscalía Nº 2, Unidad Norte, del fiscal Dr. Brotto, ya están siendo investigados.

Desde el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que debería responder a este tipo de problemáticas a través de la agencia de control y fiscalización de obras, no están atendiendo como corresponde. Sólo nos notifican que esta gente presenta irregularidades y los han multado, incluso APRA (impacto ambiental), ente que realiza las mediciones de decibeles de los ruidos, ha hecho las mediciones desde los dormitorios de los distintos vecinos. Las mediciones tomadas a la 1 de la madrugada superan lo tolerable: da 47.7 decibeles. ¿Se entiende? Es intolerable. Y eso no es todo, se midió con el ruido actual. Aclaro que no es el real, ya que esta gente puso los motores a mínima potencia y no encendieron algunos muy ruidosos. Están con la cortina baja para esconderse. APRA no demuestra responsabilidad. No entregan un comprobante o certificado de dichas mediciones y los vecinos no entendemos esta complicidad. Dan respuestas absurdas. Cuestionamos también a APRA después de experimentar su modo de trabajar.

Les pedimos encarecidamente que cuenten esto que nos está pasando a muchos vecinos de Colegiales para que queden expuestos con esta gran fábrica actualmente encubierta».

Daniela.

Foto: Arredondo entre Conesa y Zapiola. El exterior de la fábrica que molesta a los vecinos (Change.org).

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