Barrio Mío

Recorro tus calles, Colegiales

Hoy: Virrey Avilés.

Se aproximan las 11 de la mañana y a pesar del día no laborable, se ve bastante movimiento sobre Virrey Avilés. Es un 7 de octubre que las autoridades dispusieron que fuera feriado, con objetivos turísticos. A pleno sol transcurre una jornada típicamente primaveral de acuerdo al clima… Jornada que mucha gente, probablemente aprovecha para caminar por el barrio sin el apuro acostumbrado.

En Avilés entre Zapiola y Freire, como en tantas otras calles, aparecen volantes de una panadería, pegadas con cinta en las puertas de las viviendas. Hay un volquete a mitad de cuadra, señal de que una propiedad que a simple vista sería comercial, se halla en etapa de refacciones, a pocos metros del volquete y unas enormes bolsas de arena. Reja de por medio, una señora –del lado de adentro de una casa- conversa con un hombre que está parado en la vereda. Una pequeña bandera argentina cuelga de un primer piso, mientras una mujer pasea un perro. A propósito de mascotas, en un poste, un cartel indica que, “urgente”, se busca a un gato perdido.

En la esquina de Avilés y Freire –tras cruzar esta arteria-, unas cuantas personas desayunan en el exterior de la  cafetería/restaurante Crisol. Hay autos estacionados en ambas manos y la calzada, sigue siendo es adoquinada… Un cartel adherido a otro poste promociona recargas de matafuegos. Si bien es feriado, muchos negocios y espacios de recreación están abiertos. Por ejemplo, el gimnasio de Juventud de Belgrano, la señera entidad barrial ubicada a mitad de cuadra. También trabaja el buffet del club. Frente al mismo (vereda de numeración par) llama la atención un ventanal, que permite ver una habitación que contiene una inmensa cantidad de libros. Se trata de ejemplares usados en venta, según lo explica una inscripción. En la esquina, antes de cruzar Conde, se levanta un edificio en construcción, en este día feriado, sin obreros en su interior.

Virrey Avilés, a metros de su intersección con Superí.

Virrey Avilés, a metros de su intersección con Superí.

Si por esta misma acera se cruza Conde, lo primero que se verá, será una propiedad comercial en la ochava. Sin embargo, el negocio lleva ya unos cuantos años cerrado. Antes de bajar la persiana, era un típico almacén de barrio, de esos que se ven cada vez menos por Buenos Aires… Su fachada está completamente grafiteada. Un muchacho pasea a un perro y habla “solo”. La secuencia ya no causa ninguna extrañeza, ya que tiene auriculares sin cable, lo que permite entender que está manteniendo un diálogo telefónico. En el exterior de otro reducto gastronómico, una niña de unos ocho años,  sentada junto a un adulto, muy concentrada, consume una porción de torta. Un muchacho circula en bicicleta por esa misma vereda, a lo mejor, con el afán de evitar el incómodo empedrado.

La siguiente cuadra –pasando Superí- es muy corta. Es que la Avenida Elcano se “entromete” con su formato diagonal, interrumpiendo el trazado de Virrey Avilés antes de que esta llegue a Gral. Enrique Martínez. En esos escasos metros, el jardín de infantes del colegio Argentina School en silencio, y un micro anaranjado sin chofer ni pasajeros estacionado en la puerta, constituyen otra de las imágenes porteñas emparentada con un mañana desprovista de actividad escolar.

FICHA TÉCNICA:

Virrey Avilés comienza en Moldes al 1400. A partir de esta esquina de Colegiales continúa hasta la frontera de nuestro barrio con Villa Ortúzar, en la Avenida Forest. Luego, sigue por tres cuadras más, finalizando su trazado en una triple intersección con Estomba y la Avenida Álvarez Thomas. Totaliza doce cuadras.

EL MOTIVO DEL NOMBRE:

Gabriel de Avilés y Fierro (1735-1810), un militar y funcionario; fue virrey del Río de la Plata de 1799 a 1801.

Deja un comentario