Gente de Cole

“Tener tu propio emprendimiento está muy bueno”

Nació en el barrio, estudió en el Compañía de María y puso un local de “Sólo Empanadas” en Superí y Virrey Avilés. 

Noviembre fue el mes elegido por Silvina Bensi para abrir su negocio de Sólo Empanadas. «En realidad la idea surgió hace ya un tiempo, en abril -comenta-. Resulta que estaba charlando con un amigo que también tiene una franquicia de la misma empresa. Y yo quería hacer algo parecido, quería hacer algo para mí. Finalmente en julio nos metimos de lleno a buscar un sitio», relata, mientras el teléfono suena y los clientes de a pie ingresan a hacer su pedido.

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Silvina (izquierda) junto a su colaboradora Verónica.

Son las 12 de un caluroso día de diciembre. Media hora antes, se levantaba la persiana y Silvina penetraba en el local con el objetivo de alistar los elementos para lo que será una larga jornada, en la que la alta temperatura se hará sentir. «Acá no se puede poner aire acondicionado por el horno, pero ya me acostumbré», confiesa la entrevistada cuando puede tomarse unos minutos para seguir respondiendo nuestras preguntas.
«Este fue el primer local que vimos. Al principio lo descartamos pero después llegamos a la conclusión de que nos encantaba el lugar, el barrio… Así que después de mirar otros, volvimos al primero». Silvina sigue contando los detalles de su retorno al barrio, ya que la zona Chacarita-Colegiales, fue la de su niñez: «Yo fui al colegio acá cerquita, soy ex alumna del Compañía de María (Céspedes entre Freire y Conde), al igual que mis hijos. De chica vivía en Dorrego y Córdoba, ahí estuve gran parte de mi vida. Ahora vivo en Villa Crespo pero nunca perdí contacto con Colegiales. Conservo muchas amigas del colegio. Es más, varias saben de este emprendimiento y me apoyaron desde que decidí ponerlo en marcha».

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A continuación, explica algunos detalles del acuerdo, que son comunes a todas las sucursales: «La casa central te manda todo diariamente. Empanadas, pizzas y tartas. Nosotros, lo que hacemos es cocinarlo».
El teléfono suena. Los pedidos se multiplican, pasan por el horno y el repartidor, en su motocicleta, se encargará de llevárselos a los clientes. Entretanto, los rayos del sol caen a pleno. Pero Silvina no se acobarda ante la alta temperatura. «Este es un momento en que la gente nos está conociendo -afirma-. Estamos volanteando mucho. Es como todo: hay que tener paciencia hasta que nos conozcan, conozcan el producto, la buena atención, nos tengan confianza… Lo importante es que el negocio vaya creciendo. Que sea lento pero que crezca».
Para la flamante propietaria, lo mejor de esta etapa de su vida laboral «es tener mi emprendimiento luego de haber trabajado en relación de dependencia durante gran parte de mi vida. Hay que lucharla un montón pero tener tu propio ingreso está muy bueno».

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