Gente de Cole

Mucho gusto Leonor, un placer escuchar su historia

María Leonor Ramírez Novas, nació en Concordia, Entre Ríos, hace 89 años. En 1965 se trasladó a esta Capital. Residió originalmente en la zona conocida como Barrio Norte. Luego lo hizo en Recoleta y Palermo, llegando a nuestro querido Colegiales para permanecer en él. Aficionada a la literatura, unos meses atrás hizo llegar a nuestra redacción los textos que había escrito a lo largo de muchos años. Su propósito se cumplió y una parte del prolífico material enviado vía correo electrónico, ha sido publicado el mes pasado.

Sin embargo, eso no fue todo: el vínculo con Leonor recién estaba comenzando. El siguiente paso, fue el de visitarla y entablar una amena conversación, durante la cual relató algunos episodios de su interesante y larga experiencia en distintos momentos de su vida, empeñándose en ser una buena anfitriona, cosa que logró con creces. No mezquinó detalles, por lo que la conversación fue estirándose y los minutos corrieron casi sin que nos percatáramos de ello.

A continuación, se detallan algunas de sus recuerdos y opiniones:

“Mi experiencia comenzó a temprana edad. A los 14 años me inicié como secretaria en una escribanía. Ya con el secundario terminado, luego fui empleada administrativa en el Ferrocarril Gral. Urquiza y después de siete años, casada y con dos hermosas hijas, mi quehacer tomó otro rumbo. Como Profesora Nacional de Piano me dediqué a la enseñanza de la música en dos escuelas provinciales y dos nacionales, en mi ciudad natal. Sería muy largo de relatar mi orgullo y mi nostalgia de aquellos hermosos años, donde, en compañía de otras docentes, agregábamos a las clases, el poder traer algún alivio de mejor pasar o mejorar su salud, a muchos purretes, en quienes la pobreza se reflejaba en sus tristes miradas y en sus caritas no siempre limpias”.

“En la Ciudad de Buenos Aires, nuevamente cambié mi rumbo, desempeñándome en diversos cargos: en el Ministerio de Economía y Presidencia de la Nación, en la O.E.A. como personal de realización de Congresos, y luego como profesora en esta materia. Fue así que cree mi empresa de Organización de Congresos, trabajando en ella durante más de dos décadas, realizando eventos a nivel nacional e internacional”.

Habiendo luchado mucho, anexó a ello la Administración de Consorcios. En este campo, su eficiencia y responsabilidad la condujo a ser conocida en varios barrios.

La conversación siguió. María Leonor comentó que atravesó años difíciles, en los que, aunque -a su decir- nunca tuvo “banderías políticas”, debió soportar muchos sinsabores. Sin embargo, confesó que pese a ellos nunca decayó su espíritu ni su afán de trabajo. “Esos momentos no los quiero recordar –dijo- prefiero comentar que en aquel tiempo llegó mi tercera hija y ahora soy abuela de ocho nietos y catorce bisnietos… ¡Ah! Casi quince, porque viene en viaje una niña. Estoy muy orgullosa de todos ellos”.

Dicho esto, y ya en relación a su afición a la literatura y al barrio, apuntó: “Bueno, ahora vayamos al motivo por el cual La Voz de Colegiales tal vez me cuente entre sus asiduas colaboradoras. Es que desde mi juventud me gustó volcar al papel mis sentimientos, en principio, para releer aquello que en muchas oportunidades, traía lágrimas a mis ojos; luego para ver si por medio de la ‘letra de molde’ podía llegar a otras personas y que ellas experimentaran también, algo de esos sentimientos al leerlos. Así, participe en varios concursos, entre ellos con el Gobierno de la Ciudad y la Dirección General de la Mujer, honrándome con distinciones a mis relatos. También en el orden internacional, obteniendo premios con tres medallas con menciones especiales en los concursos literarios de ‘Rocco Certo’, de Sicilia, Italia. En mi libro ‘Recuerdos y Sentimientos’ figuran muchos de esos relatos. Ahora, por la gentil comprensión y dedicada intervención de su director, el Sr. Pablo, así como se nombra a los amigos, podré llegar a mis vecinos de Colegiales, con vivencias, poemas o relatos de ciencia ficción, para entretener por lo menos un momento la atención, en otro aspecto que no sean los cotidianos problemas”.

De acuerdo a estas últimas palabras, quedó todo dado como para que algunos de los tantos relatos que ha elaborado, se integren en breve a nuestro espacio periodístico. Y casi sin que nos diéramos cuenta del correr de los minutos, terminamos la amena y cordial entrevista con María Leonor. Una sonrisa, un cálido apretón de manos y un “hasta pronto”, coronaron la despedida.

Íbamos a dejarle unos ejemplares de la revista, nos invitó a subir y escuchamos una pequeña parte de su rica historia. Leonor bajó a abrirnos la puerta. La seguía molestando un fuerte dolor en las piernas. Sin ocultar la incomodidad, tampoco permitió que la queja se entrometiera en el agradable encuentro que acababa de transcurrir.

Foto: María Leonor en 1999. Entre sus manos, el libro «Recuerdos y Sentimientos».

Deja un comentario