Barrio Mío

Recorro tus calles, Colegiales

Hoy: Gral. Enrique Martínez.

La temperatura casi veraniega que caracterizó los últimos días ya es historia, y este domingo de fines de agosto vuelve a presentar su faceta invernal, aunque un cielo despejado atenúa los valores del termómetro si uno, este mediodía, camina por “la vereda del sol”. En Martínez y Virrey Loreto, hay bastante gente comiendo en las mesas exteriores de una parrilla. También, como en tantos reductos gastronómicos, se observa un sector ganado a la calzada. Lo curioso, es que dentro del corralito, al menos en esta ocasión, no han colocado mesas ni sillas.

Martínez se distingue de la mayoría de las calles de Colegiales por su ciclovía. No será raro, entonces, ver gente en bicicleta marchar en una y otra dirección. Entretanto, a los automovilistas, sólo se les permite circular en sentido único. El tránsito vehicular no tiene la fluidez de las jornadas laborables, cuando la traza sí es muy utilizada para ir rumbo al norte de la Ciudad. Tampoco se observan muchos peatones. Antes de llegar a Zabala, un cartel en un árbol dice: “Levantá la caca de tu perro”.

En la intersección con Zabala, se ve una garita de vigilancia. Entre los coches estacionados –obviamente, en el cordón contrario a la ciclovía- uno está protegido por una funda de color gris que, a su vez, se halla sostenida por ladrillos. Unos metros antes de Gregoria Pérez, un cartel inmobiliario de venta cuelga en la fachada marrón de una vivienda. Al igual que la mayoría de las casas de esta zona residencial, ésta también es baja y antigua. Previamente a cruzar Gregoria Pérez, aparece un buzón, heroico sobreviviente de épocas libres de whatsapp y redes sociales. En esa misma esquina hay una casa con un jardín al frente. Desde la vereda, se logra divisar a una mujer que trabaja en el cuidado de las plantas.

El asfalto se transforma en empedrado después de Gregoria Pérez, con excepción, claro está, de la bicisenda, que continúa bastante transitada. Una hoja pegada en otro poste, invita a adquirir productos de cocina. Una galería de arte, lleva el nombre del barrio: Espacio Colegiales. En su vidriera, se exhiben dos bonitos cuadros. Uno, es la pintura de un vagón de subte. El otro, una casa que ha sido pintada con un efecto borroso. Muy cerca de la intersección con Céspedes, hay un comercio abierto: se trata de un supermercado “chino”. Afuera, un perro atado a un bicicletero, reposa en absoluta calma, probablemente, a la espera de su amo, que se encontraría en el interior, haciendo las compras domingueras.

FICHA TÉCNICA:

Martínez nace en Dorrego al 1600 (Colegiales). Desde este punto limítrofe –con Palermo- atraviesa nuestro barrio de punta a punta, hasta llegar a Avenida De los Incas, límite con Belgrano. Sufre aquí una interrupción de unos 400 metros, por la presencia del predio del Belgrano Athletic Club y otra manzana residencial, retomando su traza en La Pampa, ya en territorio belgranense. Tras un recorrido de otra seis cuadras, llega a su epílogo, cuando se encuentra con Blanco Encalada y las vías del Ferrocarril Mitre. Sin contra el mencionado corte, totaliza 22 cuadras.

EL MOTIVO DEL NOMBRE:

Enrique Martínez (1789-1870) era un general de nacionalidad uruguaya. Combatió durante las invasiones inglesas en Guardia Vieja, Chacabuco, Curapaligüe, Gavilán, Talcahuano, Maipú y la expedición a Perú. fue Ministro de Guerra del Gobernador Balcarce en 1833.

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