Barrio Mío

Recorro tus calles, Colegiales

Hoy: Zapiola.

Zapiola y Zabala. Faltan minutos para que sea la una del mediodía de un miércoles, y la actividad es muy intensa en una de las esquinas. Allí había un chalet hasta hace unos meses, pero acaba de ser demolido y hay dos enormes camiones que trabajan en el sitio, quizás, removiendo los escombros. El sol de agosto brinda agradable temperatura, mientras por Zapiola, el tránsito es caudaloso. Pasan muchos autos, algunas motos y taxis, y un patrullero. Cerca de la intersección con Virrey Loreto, en la vereda par, se ve un carro repleto de cartones, pero no a su conductor. En la esquina, un cartel dice: “Precaución. Calzada reducida”. Es porque una empresa constructora está realizando obras de Aysa.

Al cruzar Virrey Loreto, siempre por la misma vereda, surge ante el panorama visual una garita de vigilancia. El empleado de seguridad, está de pie a unos metros de la casilla, muy cerca, también, de la parada del 168, donde un muchacho aguarda la llegada del colectivo. Una vecina pasea con un perro de raza golden y una puerta abierta, deja entrever una escalera de pintor en primer plano. La geografía es sobre todo residencial, con muy lindas casas y algunos edificios.

También se ven negocios. Por ejemplo, la histórica pizzería Petaca’s, ya en la esquina de Virrey Arredondo, de mano impar. A pocos metros de este ícono gastronómico barrial, se detiene un taxi, del cual se bajan una señora y un preadolescente. Un hombre de unos 65 años, camina con un perro, en tanto, se oyen ruidos muy fuertes que proceden desde un sitio próximo, casi llegando a Virrey Olaguer y Feliú. Vienen, aparentemente, de un edificio en construcción, sin embargo, si se presta atención, se podrá comprobar que son de un local contiguo, donde se efectúan remodelaciones. En esta cuadra los árboles conservan una cinta amarilla alrededor de sus troncos; subsisten, probablemente, al último operativo de poda.

Luego de Virrey Olaguer y Feliú, disminuye el caudal vehicular. Por la acera, una mujer, bolsa en mano, es saludada por un hombre que se dirige hacia el lado contrario. También se ve a un joven de unos 18 años y otro, algo mayor, que lleva puesta una capucha y escribe en su teléfono. Uno de los comercios de la cuadra de numeración impar vende variados productos alimenticios. A modo publicitario, junto a la puerta, han colocado una especie de espantapájaros cubierto con un piloto amarillo.

Otra parada del 168 se erige tras la esquina de Virrey Avilés. Aquí, aguardan un hombre y una mujer. Casi en el mismo sitio, se agrupan mesas y sillas de dos locales gastronómicos. Además, entre ambas, está el vallado de protección de un pozo hecho por la misma empresa que operaba en la intersección con Virrey Loreto. Este cartel indica: “Personas trabajando”. Si bien las mesas se encuentran vacías, sin mirar el reloj se podría deducir que es la hora del almuerzo. Es que del lado de enfrente, pasan dos hombres con ropa de trabajo y un par de bolsas cuyo aspecto, permite suponer que muy probablemente, contengan comida recién comprada.

FICHA TÉCNICA:

Zapiola nace en Dorrego al 1800 (Colegiales) y recorre unas 48 cuadras, hasta su finalización en la Avenida Gral. Paz (Saavedra). En ese trayecto, atraviesa además los barrios de Belgrano, Coghlan y Núñez.

EL MOTIVO DEL NOMBRE:

José Matías Zapiola (1780-1874) también fue militar; en su caso, organizador del Regimiento de Granaderos a Caballo; combatió en Chacabuco y Maipú; organizó los elementos navales que actuaron en la guerra contra el Brasil; fue comandante general de Marina en 1825, 1852 y 1858; y ministro de Guerra y Marina de Valentín Alsina de 1857 a 1859.

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