Barrio Mío

Recorro tus calles, Colegiales

Hoy: Conde.

Pasado el mediodía de un domingo de junio, un tibio sol ilumina las calles de Colegiales. Los edificios en construcción en el barrio pueden contarse, seguramente, de a decenas. Pero como era de esperar, no se escuchan ni gritos ni martillazos por estas horas. En Virrey Arredondo y Conde hay uno del cual ya se ven varios pisos. Al avanzar por Conde en dirección a Federico Lacroze, es muy gente la que se ve… Un hombre de unos cuarenta años, camina hacia Arredondo. Lleva puesto un gorro y lleva un changuito. Va por la vereda de la sombra (la de numeración par) algo que no es común, ya que la mayoría de los peatones, eligen la soleada acerca del lado contrario. Una chica se aproxima a la parada de la esquina, con la intención de esperar al 184 o al 151, las dos líneas que circulan por esta calle que, hasta hace algunos años, era adoquinada. La parada, también está del lado de la sombra, en una jornada cuya temperatura, minutos atrás, era de 12 grados.

En Conde y Virrey Loreto, se puede apreciar el único negocio abierto de esta recorrida: un local donde se agrupan carnicería, verdulería y frutería, que, en este momento, carece de clientes. A mitad de cuadra, hay un monedero tirado junto a un árbol. El tránsito vehicular, en dirección a Lacroze, es abundante por tratarse de un domingo. Sin embargo, todavía no ha pasado ningún colectivo. A propósito del tránsito, la esquina de Conde y Zabala es peligrosa. Así lo indica un cartel vial ubicado poco antes del cruce, aunque en función de los accidentes que allí hay, la señal no parece ser suficiente. Días atrás, otro choque –del que ahora no quedan rastros en el pavimento- se produjo en este punto.

Gregoria Pérez nace justamente en Conde, por lo tanto, en vez de las cuatro esquinas tradicionales, sólo hay dos. Por una de ellas, desde Gregoria Pérez viene doblando una chica que lleva dos perros negros a pasear. Enfrente, desde un antiguo garaje del barrio, sale un auto que obliga a que un camión que circula por Conde, detenga su marcha. A unos metros, un vecino revisa el motor de un coche de color blanco, estacionado junto al cordón. Como resultado de un otoño que acaba de finalizar, todavía las baldosas están revestidas de hojas caídas de los árboles. Entre los elementos tirados en la vereda que no son estas hojas, se logra divisar un rollo de cable negro.

En Conde y Céspedes, aparece el semáforo (es el primero, desde Elcano). Además, el poste señalador indica la presencia de la siguiente parada del 151 y 184. En el lugar sólo hay una chica, que revisa su celular mientras las dos bolsas que lleva, están apoyadas en el piso. Un hombre cruza Céspedes casi al mismo tiempo en que un taxi, cruza Conde. Con la ventanilla abierta, su conductor le pregunta si sabe dónde queda Crámer y Echeverría. “Crámer es para allá, Echeverría no sé”, es la respuesta. Y cada uno sigue su camino.

FICHA TÉCNICA:

Nacida en la Avenida Dorrego al 1700 (Colegiales), Conde recorre el trayecto equivalente a 49 cuadras, atravesando luego los barrios de Belgrano, Coghlan y Saavedra. Aquí finaliza su recorrido, en la calle Vedia, a escasos metros de la Avenida Gral. Paz. En el camino, su trayecto es interrumpido por unos 300 metros, en el Parque Saavedra.

EL MOTIVO DEL NOMBRE:

Pedro Conde (1785-1821) un coronel que combatió durante las invasiones inglesas; en Chacabuco, Cancha Rayada, Maipú y en la primera etapa de la campaña del Perú.

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