Columnas

Bien de familia

Peter (cuarta parte).

«Mi familia se mudó de Johannesburgo, Sudáfrica, a la ciudad de Bulawayo, en Rhodesia (actualmente Zimbabwe), en octubre de 1957, cuando yo tenía 10 años. Esto se debió, en parte, a queel entonces Primer Ministro de Rhodesia, Garfield Todd, era un liberal que no creía en el Apartheid. En 1958, sin embargo, fue derrotado en las elecciones generales por un partido racista. Y en 1962, otro partido racista de línea dura ganó las elecciones de Rhodesia con un manifiesto del Apartheid».

«En nuestro nuevo destino, mis padres establecieron una fábrica de corbatas y poco a poco construyeron un negocio exitoso. Fui a la escuela primaria sólo para blancos. Luego, a una secundaria que también era sólo para blancos. Me fue bastante bien académicamente y disfruté practicando deportes, especialmente cricket y rugby. Teníamos vidas cómodas pero no extravagantes, protegidas por los privilegios que la ley otorgaba a los blancos. Mis padres trabajaron muy duro y no desafiaron el crecimiento del Apartheid en el país».

«En la escuela secundaria experimenté la presión social tribal por primera vez. En el patio, durante los recreos, se reunían grupos de niños. Yo conocía a algunos desde la primaria. Todos los niños judíos se agruparon. Me uní a ellos por algún tiempo, pero además tenía amigos que no eran judíos y también me juntaba con ellos. Alguien del grupo judío dijo: ‘¿Por qué quieres pasar tiempo con el otro grupo? No querrás perder el tiempo siendo amigable con los ‘goyim’ ‘. Mi respuesta fue simple: ‘¡Si esa es tu actitud, no quiero juntarme contigo!’. A partir de entonces, estuve con amigos que me gustaban, independientemente de su religión».

«En mi adolescencia, me volví cada vez más consciente de las injusticias raciales en Rhodesia. La prensa informó sobre disturbios ocasionales y huelgas laborales de personas negras. La mayoría de los niños negros no pudieron completar la educación secundaria porque no había suficientes plazas para ellos, y porque sus familias no podían pagar los costos de las tazas escolares. Cierta vez escuché de un plan en el que voluntarios blancos organizaban clases de inglés para estudiantes negros de secundaria luego del colegio, y me ofrecí para hacerlo una tarde por semana. A través de estas clases me hice amigo de uno de los estudiantes, que era sobrino del líder de uno de los principales partidos de oposición en Rhodesia. Me presentó a algunos de los políticos negros más importantes. Eventualmente, me uní al partido político. Tenía 17 años y comencé a involucrarme activamente en la política de liberación. Ayudé a llevar a algunos camaradas a lugares en los cuales volaron postes de electricidad, para tratar de afectar la economía del país».

«En noviembre de 1965 fui encarcelado brevemente. Me encerraron para interrogarme y me impidieron dormir a la fuerza, durante tres noches y cuatro días. Cuando me liberaron, sin cargos, se decidió que debía emigrar a Zambia como refugiado político, lo cual hice tras rendir mis exámenes finales de la escuela, en diciembre de ese año. Afortunadamente, mis padres estaban abriendo una segunda fábrica en Zambia en esa época, así que tenía un hogar al que ir».

«Iba a asistir a la universidad pero en Zambia no había, por lo tanto, decidí ir a la universidad en el Reino Unido. Tuve un trabajo como administrativo en Zambia por nueve meses y a continuación, en octubre de 1966, comencé mis estudios de grado en la Universidad de Nottingham, que concluyeron en julio de 1969. Volví luego a trabajar a Zambia. Además me casé con Sue, a quien conocí en Nottingham. El empleo que tuve fue en educación, como profesor de secundaria, y en desarrollo rural, como profesor de agricultura y oficial de información. Sue y yo decidimos mudarnos al Reino Unido a mediados de 1973 por varias y complejas razones, tanto políticas como personales».

Continuará…

Pablo Wildau

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