Columnas

Bien de familia

Peter (tercera parte).

“Mi primera esposa fue Sue. La conocí en la universidad, en Inglaterra, y me enamoré. Ella vino a Zambia –donde yo vivía en 1970- para hacer estudios de posgrado y luego, a trabajar. Nos casamos mientras vivíamos allí. Decidimos mudarnos al Reino Unido a mediados de 1973, por varias razones: mis padres habían emigrado a Alemania en 1971, los padres de Sue estaban en Inglaterra y no gozaban de buena salud. Además, las circunstancias políticas y sociales en la Zambia poscolonial eran complejas y, a menudo, difíciles”.

“Sue y yo vivimos en Swansea, Gales, durante un año, y luego nos mudamos a Londres. Pero por muchos motivos, vivir juntos no funcionó para nosotros. Ninguno de los dos tenía la culpa, simplemente, éramos incompatibles. En 1976 decidimos separarnos. Seguimos siendo buenos amigos. Ella y Stella, quien desde hace mas de 40 años es mi esposa, son buenas amigas. Inclusive Sue vino a nuestra boda en 1981”.

 “A Stella la conocí en 1977. Desde 1974 yo había estado trabajando en Londres. Como miembro activo, representé a mi sindicato, el ASTMS, en el Consejo de Comercio de Greenwich. En una reunión del Consejo, Stella vino a hablar sobre una campaña de vivienda que estaba liderando. Nos conocimos después del encuentro. Ambos quedamos muy interesados, ​​el uno del otro. En mi caso, fue atracción a primera vista. Empezamos a salir varios meses después. Aunque teníamos nuestras casas separadas, pasábamos mucho tiempo juntos. Ambos decidimos que queríamos irnos de Londres. A principios de 1979, nos mudamos juntos a la localidad inglesa de Nottingham, donde encontré otro trabajo. Nos casamos en junio de 1981… Y aún seguimos viviendo en la misma ciudad”.

“¿Por qué sentí interés en investigar la historia de mi familia? Las historias, tanto de la familia de mi madre, como así también en cuanto a la rama patera, probablemente sean poco interesantes hasta antes de la década de 1930. Ambas familias eran familias judías alemanas que trabajaron como comerciantes. Fueron pequeños comerciantes durante muchos cientos de años. Sin embargo, desde principios de aquella década, sus vidas dieron un vuelco. La vida familiar que habían conocido se hizo añicos y fueron esparcidos por todo el mundo (Argentina, Francia, Países Bajos, Palestina, Sudáfrica, Estados Unidos) y/o detenidos y asesinados por los nazis”.

Continuará…

Pablo Wildau

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