Barrio Mío

Recorro tus calles, Colegiales

Hoy: Gral. Enrique Martínez.

Mediodía de un tórrido viernes de enero. El pronóstico anuncia que la temperatura podría trepar hasta los 42 grados. En Martínez entre Jorge Newbery y Santos Dumont, en un histórico taller de electricidad del automóvil, a pesar del calor, se trabaja con normalidad. Eso sí, en las vereda, muy poca gente se atreve a desafiar los rayos del sol. Entre Jorge Newbery y Maure, una señora pasea a su perro. Unos metros más allá, viene caminando una chica, en este caso, con dos perros atados por correas.

El empedrado de la calzada contrasta con el pavimento de la ciclovía. Además, se diferencian por su condición de sentido único –la calle- y doble mano –la ciclovía-. Hay momentos, en que pareciera que es esta última la que tiene más tránsito. Rodados van y vienen, y en medio de esa abundante circulación, el imaginario equipo de los que llevan cajas térmicas, suma integrantes.

En este sector del barrio, predominan ampliamente las viviendas por sobre los locales. Uno de los pocos negocios que había (Martínez entre Olleros y Maure) cerró definitivamente hace varios meses. Aunque hay un letrero explicando que el local, ya fue alquilado. En una de las esquinas con Olleros, sí se puede apreciar uno de los exponentes comerciales de la zona: una casa de amoblamientos de vasta trayectoria en el barrio.

Aparece otro peatón: es una mujer que habla por celular mientras camina por Martínez. Por el lado de enfrente, lentamente, una señora traslada dos bolsas, una en cada mano.

La calma se disipa a pocos metros de Lacroze. La icónica avenida, ofrece el rugir de sus motores y el movimiento comercial que la caracteriza. La avenida queda atrás. En la cuadra ubicada entre Lacroze y Teodoro García, vuelve la tranquilidad. Adherido al tronco de un árbol, se observa uno de los tantos mensajes dirigidos a los que sacan los desperdicios. Dice: señor vecino, por favor deposite la basura dentro del tacho y no sobre la vereda.

Muy cerca, se ve un predio cercado. Hace poco allí hubo una propiedad, ahora demolida. Un cartel señala: “Obra con permiso otorgado por el GCBA”. Todo indicaría que se levantará un nuevo edificio (y van…) en Colegiales. A unos metros, otro letrero colocado en la puerta de una vivienda, mediante el cual, se le pide a Metrogas: por favor tocar timbre varias veces.

Un hombre de a pie gira instintivamente la cabeza hacia su izquierda. ¿La razón? Atrás, una brusca frenada, evitó un choque entre dos camionetas, en el cruce de Martínez con Teodoro García. Fue el único sonido que motivó un inesperado sobresalto, enclavado en el contexto de un agobiante pero sereno mediodía de enero.

Ficha técnica: el comienzo de su travesía está en la Avenida Dorrego. Desde allí Martínez avanza por Colegiales hasta Avenida de los Incas. Allí se corta, doce cuadras después de su iniciación. Su traza reaparece algo más de cuatrocientos metros después, pero ya en el barrio de Belgrano. Entonces, efectúa otras seis cuadras hasta culminación, en un punto donde se encuentra con Blanco Encalada y las vías del Ferrocarril Mitre.

El motivo del nombre: Enrique Martínez (1789-1870) era un general de nacionalidad uruguaya. Combatió durante las invasiones inglesas en Guardia Vieja, Chacabuco, Curapaligüe, Gavilán, Talcahuano, Maipú y la expedición a Perú. fue Ministro de Guerra del Gobernador Balcarce en 1833.

 

 

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