Barrio Mío

Recorro tus calles, Colegiales

Hoy: Palpa.

Alrededor de las ocho de la mañana de un día laborable de diciembre, la actividad a lo largo de la calle Palpa ya es abundante. Se señala, específicamente, en el tramo que va de Zapiola hasta Álvarez Thomas: las veredas lucen pobladas de gente, aunque sobresalen los chicos que se dirigen al colegio, entremezclándose con sus distintos uniformes, en función de los cuantiosos establecimientos educativos (de nivel inicial, primarios y secundarios) de la zona. Algunos caminan junto a sus papás; otros, los de mayor edad, van solos rumbo al destino escolar.

En contraposición a una mayor proporción de casas bajas y viviendas provistas de jardines, no hay muchos edificios sobre Palpa. Sus encargados, pareciera que estuvieran levantados hace rato. Por ende, el balde, el secador, la manguera y las baldosas mojadas, forman parte del paisaje matinal, así como también, en ocasiones, el saludo y/o la charla entre los trabajadores de los edificios y sus conocidos.

Un vecino proclama su condición de hinchas de San Lorenzo. No lo hace en persona, sino a través de un inmenso escudo que cuelga en un balcón a la calle, desde uno de los edificios. El Ciclón no pasa por un buen momento futbolístico, pero por lo que se desprende de esta imagen, la identificación por los colores está más allá de los resultados.

Algunos comerciantes comienzan a levantar la persiana. En la esquina con Freire, hay un  grupito de locales que pronto, estarán abiertos.  Llevan la delantera, aquellos abocados a recibir el pago de impuestos, servicios, etc. Sin embargo, la mayor parte de los negocios –si bien no son tantos en esta calle preferentemente residencial- siguen cerrados, inclusive, dos supermercados de origen “chino”, ubicados a dos cuadras de diferencia: uno entre Freire y Conde; otro, entre Enrique Martínez y Delgado.

Hay bastante movimiento en Palpa y Conde. La guardia del Sanatorio Colegiales se encuentra en una de las esquinas, aunque el Sanatorio posee más entradas por otros sitios de la manzana. En diagonal a la guardia, a centímetros de una farmacia de barrio y una histórica peluquería, hace algunas semanas cortaron un árbol que había sido dañado por una tormenta. El cantero todavía está vacío, a la espera de un sustituto para el añoso ejemplar.

Por estos días, la vereda impar está en reparación y es necesario bajar a la calzada para continuar el recorrido. El empedrado caracteriza a este tramo de Palpa, adoquinada desde Álvarez Thomas hasta Crámer, junto a las vías del Ferrocarril Mitre. No obstante, existe la excepción de los aproximadamente cien metros entre Conde y Freire, que se encuentran asfaltados.

Cordón abajo, el movimiento en la calzada es por demás calmo. Por esta arteria no circulan colectivos y no constituye una salida hacia las grandes avenidas de Colegiales. Sí tiene contacto con Álvarez Thomas, pero el tránsito no va hacia ella, sino en el sentido opuesto. En consecuencia, el impacto sonoro que suele producir la generalmente estruendosa Buenos Aires, en este sector de la Ciudad, se nota menos. Claro que a medida que nos acercamos a Álvarez Thomas, el canto de los pájaros y las voces de los peatones, tienden a quedar sepultados por el rugido de los motores que de izquierda y derecha, agilizan su paso por este populoso corredor porteño.

Ficha técnica: Palpa da comienzo en la calle Arcos al 1100 (Palermo). Una cuadra después, al atravesar Cabildo, penetra en territorio de Colegiales. Una vez que cruza Álvarez Thomas ingresa a Chacarita, barrio donde termina su recorrido, en Fraga. Su numeración (del 2301 al 3900) indica que recorre dieciséis cuadras), si bien “pierde” una de ellas cuando su trayectoria es interrumpida por los terrenos de la Estación Colegiales.

El motivo del nombre: El de Palpa, fue el primer combate que libró en el Perú la Expedición Libertadora el 7 de octubre de 1820 al mando del teniente coronel Rufino Guido.

Foto: Palpa y Conde. Un cantero «vacante», tras la quita del árbol que albergaba.

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